En estas líneas, iniciamos una nueva sección “Después del retiro”, para recordar la vida de nuestros mejores atletas y saber qué hacen después de su vida en la alta competencia. Nuestra primera invitada es la doble medallista olímpica de judo -bronce, en Londres 2012, y plata en Río 2016-, la vallecaucana Yuri Alvear Orejuela.
Por Alberto Galvis Ramírez
Director de la Revista Olímpica
Definitivamente, el judo estaba en el ADN de Yuri Alvear Orejuela, porque los primeros movimientos que hizo, primero, fueron perfectos, para una joven que no tenía ni idea de este deporte y, segundo, lo disfrutó, dos condiciones básicas para enamorar a un futuro talento.
Ocurrió, cuando acompañó a su mejor amiga, Leidy Johana Álvarez, a practicar el judo y, por insinuación de ella terminó haciendo extraños movimientos frente a Ruperto Guañua, técnico de judo de Jamundí, su pueblo natal, quien quedó impresionado por la facilidad con que la joven cumplía con sus propuestas. No le quedó la menor duda, que la flexibilidad, la fuerza y la perfecta interpretación que hacía a las instrucciones de Guañua, la revelaban como la promesa del judo, que nunca había visto en su vida.

Desde entonces, Yuri Alvear se convirtió en la gran esperanza del judo vallecaucano, y luego del colombiano, hasta alcanzar títulos mundiales y dos medallas olímpicas, que la consagraron en Londres 2012 y Río 2016.
Claro, Yuri tenía algunos antecedentes, como cuando discutía con su hermano Harbi y sellaba el asunto con llaves que lo doblegaban. Cuando Yuri ya se había consagrado en el judo, su amiga Leidy Johana le confesó que la invitación a acompañarla a uno de sus entrenamientos ocurrió después de un “combate” entre hermanos que ella presenció, y que la dejaron impresionada por la facilidad desplegada por su amiga.
La carrera de Yuri Alvear fue rápida, a pesar de las dificultades económicas que a veces le impedían desplazarse hacia el coliseo para los entrenamientos, por no tener ni siquiera para el transporte público. Pero ella se las ingeniaba para conseguir por lo menos el sencillo necesario para el pasaje -como vender empanadas-, porque tenía la convicción que el judo resolvería todos los problemas financieros de ella y de su familia.
Tenía 14 años, cuando comenzó en el judo. Seis meses después, mientras estudiaba el bachillerato, Yuri comenzó a competir y a confirmar las enormes condiciones descubiertas por Guañua, reflejadas en sus resultados en los torneos departamentales y nacionales, en la categoría de los 70 kilogramos.

En el año 2004, cuando ya era reconocida como la atleta número uno del judo colombiano, Yuri dejó su casa en Jamundí, para trasladarse a Cali, en donde estudió su carrera en Deporte y Actividad Física, en la Institución Universitaria Escuela Nacional del Deporte, becada por Indervalle, siempre con el compromiso de mantener buenos resultados deportivos. En el 2009 obtuvo su grado y empezó a acariciar el sueño de cursar un programa profesional de contaduría y perfeccionar el inglés.
Hasta el año 2021, cuando decidió retirarse del judo, Yuri Alvear sumó más de 30 medallas internacionales, una más importante que la anterior, con tres títulos mundiales y dos medallas de bronce, y un bronce olímpico en Londres 2012 y una plata en Rio 2016, resultados que, además de los triunfos, le han permitido cambiar su vida, para vivir del deporte.
Su palmarés
Todas sus conquistas las ha logrado en la categoría de los 70 kilogramos.
2007
-Medalla de oro en los Juegos Panamericanos de Río, Brasil.
-Medalla de oro en el Campeonato Panamericano, en Montreal, Canadá.
2008
-Medalla de bronce, en el Campeonato Panamericano, en Miami, Estados Unidos.
2009
-Medalla de oro en el Campeonato Mundial, en Róterdam, Países Bajos.
-Medalla de oro en el Campeonato Mundial, en Buenos Aires, Argentina.
2011
-Medalla de plata en los Juegos Panamericanos, en Guadalajara, México.
-Medalla de bronce, en el Campeonato Panamericano, también en Guadalajara, México.
2012
-Medalla de bronce en los Juegos Olímpicos de Londres.
-Medalla de bronce, en el Campeonato Panamericano, en Montreal, Canadá.
2013
-Medalla de oro en el Campeonato Mundial, en Río de Janeiro, Brasil.
-Medalla de bronce, en el Campeonato Panamericano, en San José, Costa Rica.
2014
-Medalla de oro en el Campeonato Mundial, en Cheliábinsk, Rusia.
-Medalla de oro, en el Campeonato Panamericano, en Guayaquil, Ecuador.
2015
-Medalla de bronce en el Campeonato Mundial, en Astaná, Kazajistán.
-Medalla de bronce en los Juegos Panamericanos de Toronto, Canadá.
-Medalla de plata en el Campeonato Panamericano, en Edmonton, Canadá.
2016
-Medalla de oro, en el Campeonato Panamericano, en La Habana, Cuba.
-Medalla de plata en los Juegos Olímpicos, en Río de Janeiro.

Después del retiro
En 2017, después de los Juegos Olímpicos de Río se radicó en Japón, cuna del judo y patria de su entrenador Noriyuki Hayakawa, para preparar el mismo sueño, el de obtener el oro olímpico, que finalmente le fue esquivo, al no lograrlo en Tokio 2020 y retirarse poco después, a los 34 años, por una lesión.
Pero el judo no desapareció de su vida. Por el contrario, se incrementó su compromiso, porque se convirtió, gracias a su vocación de servicio, su experiencia y su título en Deporte y actividad física, de la Escuela Nacional del Deporte, en entrenadora de Inder Valle, para empezar a cumplir con la segunda meta grande de su vida en el deporte, más delicada que la anterior: pasar de ser protagonista, a ser forjadora de protagonistas.
“Gracias a Hernando Arias, presidente de la Federacion de Judo, me convertí en entrenadora, para transmitirles a las nuevas generaciones toda esa experiencia que acumulé durante tantos años, éxitos y fracasos que me enseñaron a ser buena alumna, primer requisito para ser buena profesora”, dice hoy Yuri.
Entonces comenzó Yuri a escribir una nueva historia, al frente de los sueños de muchos jóvenes vallecaucanos, a quienes preparó y acompañó en sus primeros años, como Brenda Olaya, con quien conquistó los oros mundiales juveniles, en 2023 y 2024, y Erica Lasso, con quien logró estar en un Grand Slam y clasificar a los Juegos Olímpicos de París 2024, certamen al cual regresó, ahora en el papel de entrenadora.
Hoy, Yuri Alvear mira hacia los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 2028, con un grupo de jóvenes, entre quienes destaca a Francisco Balanta, en los 100 kilogramos; a Brigitte Carabalí, en los 78; a Brenda Olaya, en los 78; a Luisa Bonilla, en los 70, y a Cindy Mera, en los 63 kilogramos, con quienes trabaja arduamente para lograr con alguno(s) de ello(s) una medalla olímpica en Los Ángeles.
Además de sus rutinas diarias en favor del crecimiento de estos pupilos y de otros que hacen fila para pasar por sus manos, Yuri Alvear es directora de la Comisión de Educación de la Confederación Panamericana de Judo y forma parte de la Comisión de Deporte de la Federación Internacional de Judo. Y como si todas sus tareas no fueran suficientes ejerce la noble y difícil tarea de ser mamá de Lucas, de tres años, fruto de su matrimonio con Camilo Jiménez.
Lo que piensa hoy
-Revista Olímpica: ¿Dios sigue siendo su guía?
Yuri Alvear: “Hoy, más que nunca. Es una herencia cultural de mi mamá, quien desde niña me inculcó el amor a Dios, su búsqueda continua y su invocación en todos los momentos, especialmente en los más difíciles. Hasta hace algunos años mi vida eran Dios, mi familia y el judo. Hoy son los mismos, además de mi otra familia y mis pupilas, a quienes les he inculcado el amor a Dios”.
R.O.: ¿En esta nueva y comprometedora etapa de su vida a quienes agradece por el camino recorrido?
Yuri Alvear: “A mis padres, porque me enseñaron el compromiso, la disciplina y el esfuerzo, como bases del éxito en el deporte y en la vida; a Ruperto Guauñua, mi descubridor y primer entrenador; a Nuriyuki, mi entrenador en los años dorados de las conquistas olímpicas de Londres 2013 y Río 2016, y a los entes que rigen el deporte, Indervalle, Mindeporte, la Federación de Judo y el Comité Olímpico Colombiano”.

RO: ¿Qué aprendió durante su paso por el Japón?
“Muchas cosas aprendí y otras tantas perfeccioné: disciplina, constancia, orden, valores, compromiso, fortaleza mental, competitividad, valores y principios, que pongo al servicio de mi trabajo como entrenadora, pero también de mi vida personal”.
R.O.: ¿Ahora que pasó de ser atleta para convertirse en entrenadora, que les dice a sus pupilos, como condiciones del éxito, que usted consiguió?
Yuri Alvear: “Que cultiven todas esas condiciones que se requieren para la alta competencia, especialmente, las metas más exigentes y ambiciosas, la consagración al trabajo, la disciplina permanente, el amor por su deporte, la capacidad de sacrificio y la fe en Dios. Si cumplen con estas condiciones, con seguridad alcanzarán el éxito”.
R.O. ¿El éxito olímpico, por ejemplo?
“Cualquier éxito, incluido el Olímpico”.
R.O. ¿Se puede vivir del deporte?
“Aunque mucha gente me dice que en Colombia no se puede vivir del deporte, yo les digo que están equivocados, que desconocen el apoyo que tenemos como deportistas, todos los beneficios que nos dan, y les puedo decir que no sólo yo he vivido del deporte, sino que he podido ayudar a mi familia, a mis seres queridos para que tengan un mejor nivel social, con nuevas oportunidades”.





























