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Revista Olímpica

Raíces. Medellín, fútbol entre mulas y arrieros

Poco después de 1910, Guillermo Moreno Olano fue el primer profesional del fútbol en Medellín, aun sin jugarlo, porque era un comerciante a quien le llegaban remesas de implementos desde Inglaterra destinados a equipos de fútbol ya organizados, cuando la fiebre se apoderó de los pobladores de la tranquila capital antioqueña.

Esta reseña está incluida en el libro La historia del fútbol colombiano, escrito por uno de los fundadores de la Dimayor, Humberto Salcedo Fernández, Salcefer, en 1950: «Era 1910 y ahí, en medio de la maquinaria importada, de las telas de Liverpool, de las drogas de ultramar y de los cuadernos franceses de contabilidad, venía el objeto redondo, inflado, que rebotaba contra el suelo, y que se convirtió en el más atractivo artículo de la remesa que llegaba a nombre de Guillermo Moreno Olano. Así, por lentas noticias que llegaban a lomo de mula y que venían envueltas en sobres de cartas y remitidas desde Europa, la clase comerciante e industrial fue la primera en conocer el porqué de la existencia de los balones y en empezar a saber en qué consistía el fútbol que ya en el antiguo continente era furor. De esa manera se conocieron las normas; el entusiasmo provocó la construcción de la primera cancha para practicar ese deporte, y en 1912, por el auge que había despertado el balón y por el conocimiento superior que de él tenían algunos extranjeros que vivían en Medellín, se constituyó el primer equipo, que se llamó Sporting»: La historia del fútbol colombiano, Humberto Salcedo Fernández, 1950.

Fueron los ciudadanos ingleses Juan Heinniger y Jorge Herzig (foto) los mejores aliados de Guillermo Moreno Olano en la difusión del fútbol en Medellín, y a ellos se debió la organización del Sporting.

En los siguientes tres años la cantidad de jugadores aumentó rápidamente, con lo cual se sintió la necesidad de una organización que permitiera reunir las disipadas manifestaciones que abundaban en la Villa de la Candelaria. Los ingleses que habían formado el primer equipo se encontraron ante rivales colombianos asociados para jugar fútbol. Fueron fundados cuatro equipos más -Antioquia, Colombia, Unión y Albión-, y se dio curso a los torneos aún de manera silvestre, pero dentro de normas 

contempladas en los reglamentos que habían sido dados a conocer por los británicos y según los principios de organización que Barranquilla empezaba a difundir.

Medellín F.B.C., que participó en los I JuegosOlímpicos Nacionales (hoy Juegos Deportivos Nacionales), en Cali, en 1928. Foto: Liga Antioqueña de Fútbol.

A finales de 1913 nació un conjunto que fue denominado simplemente Medellín F.B.C., que con el tiempo se convirtió en el Deportivo Independiente Medellín y que hoy es el club profesional más antiguo de Colombia. El DIM fue fundado por tres oficiales del ejército colombiano, los tenientes Enrique Cubillos, Lorenzo García y Roberto Echavarría; los señores Enrique Villa, Carlos Gómez, Juan Gómez, Hernando del Corral, Alberto Lince, Luis Uribe Piedrahíta, Guillermo Greiffestein, Jesús Echeverri, Martín del Corral, Manuel Santamaría, Gustavo Correa, José Restrepo y Alberto Uribe Piedrahíta.

Todos pertenecían a la clase alta antioqueña, lo que les permitía jugar sin preocupaciones, ser ejemplos de un nuevo tipo de ciudadano deportista, ejercer el liderazgo cívico y promover campañas en beneficio de la ciudad, como en efecto sucedió con la fundación del primer cuerpo de bomberos, resultado de una cruzada adelantada por ellos.

El estreno del Medellín fue un fracaso en lo deportivo y apenas el comienzo de una cadena de derrotas que no hicieron disminuir el entusiasmo de los impulsores del equipo: «El debut del Medellín no pudo ser más desastroso; fue allá, por el mes de abril del año 14, cuando se enfrentó al N.N. de extranjeros que luego optaría el nombre de Sporting, y por cada rival encajábamos un gol: 11‑0 en contra. Fue la más despiadada cuenta de que se tenga noticia y solamente fue amainada en los bullangueros corrillos de la diminuta ciudad de Medellín por la calidad de novatos que derrochaban los fundadores. Pero aun así fueron muchos esos 11 goles que nos hicieron los extranjeros y que sirvieron de comidilla de la época durante varios meses, entre buena parte de los 35.000 habitantes que tenía la ciudad. ¿Se imaginan, amables lectores, los chismes que se desprenderían de tan abultado acontecimiento balompédico?» (Joaquín Sierra Silva, documentos personales).