A pesar de haber llegado a la caminata deportiva sin quererlo, en 1970, toda la vida, ha estado vinculado al atletismo de Cundinamarca. Fue el segundo precursor de esa modalidad, en una ápoca difícil y alcanzó títulos y marcas nacionales y suramericanas en todas las especialidades pedestres de la caminata. Después del retiro, continuó en el deporte, como dirigente en Villeta y en su natal Facatativa.
Por Alberto Galvis Ramírez
Director de la Revista Olímpica y Presidente de la Academia Olímpica Colombiana.
En 1970, Rafael Vega era un fondista con muchas ambiciones de pertenecer al equipo de Cundinamarca, que asistiría a los X Juegos Nacionales, programados en Ibagué, en diciembre. Para lograr la casilla trabajó intensamente con destino a los 10.000 planos, que eran su especialidad.
El chequeo final para conformar el equipo de atletismo se realizaría en Cajicá, Cundinamarca. Cuando llegó al punto de partida, sin embargo, la competencia ya había comenzado. Perdía varios meses de duros entrenamientos y el sueño de estar presente en unos Juegos Nacionales, luego de 10 años de interrupción del máximo certamen deportivo colombiano. En la pequeña tribuna del estadio, la tristeza lo agobiaba, mientras observaba a los participantes correr raudos hacia su ilusión. Estaba convencido de que ganaría el cupo para Ibagué 70, porque se sentía bien preparado; quería, además, competir en el certamen más importante del país, unos juegos nacionales. Pero todo había sido inútil.

Era tanta la frustración, que le dieron ganas de llorar. De pronto, como una medida desesperada, se le ocurrió preguntar qué competencias quedaban aún, para intentar ganar el derecho. Sólo faltaba una extraña prueba que causaba la burla de mucha gente, por su estilo, aparentemente, amanerado: los 20 kilómetros marcha. No dudó ni un segundo; se inscribió de inmediato, recordó las reglas, calentó como había visto a algunos practicantes como su paisano Alaín García, y esperó la orden de partida.
Con pasito exigente, aunque en apariencia refinado, Rafael Vega se alistó en la línea de partida de la caminata, sin pensar que el deseo de estar presente en los juegos de Ibagué, lo estaba alejando de su pasado como semifondista, y acercando a una carrera deportiva que lo convertiría en el mejor marchista de Colombia y de Sudamérica, hasta su época. Vega ganó la competencia y en los Juegos Nacionales de Ibagué ocupó la tercera posición, detrás del vallecaucano Ángel Estrada y del caldense Mario Gómez, y fue seleccionado para los VI Juegos Panamericanos, que marcarían su ingreso a la élite de la caminata mundial.
Atleta por economía
Rafael Antonio Vega Hernández nació en Facatativa el 23 de febrero de 1950, en el hogar del militar Rafael Vega Pinzón y María de Jesús Hernández. Se dedicó al atletismo no porque le gustara, sino porque costaba menos que otras disciplinas, como el ciclismo. Mientras estudiaba en el Gimnasio García Martínez de la vecina población de Mosquera, comenzó a practicar el deporte base en las competencias de semifondo, en una época de nacimiento de la actividad deportiva en el departamento, a mediados de los años setenta.
Sin haber tenido la oportunidad de competir nacionalmente en las pruebas que había elegido, Rafael Vega dio el salto a la caminata para poder participar en unos juegos nacionales. El estilo de esta especialidad, contra cuya burla debieron luchar todos los andarines colombianos de la época, para él no fue un trauma, porque “pude abstraerme de los comentarios y de los silbidos de la gente, entre otras cosas porque la marcha es muy difícil, más difícil que las carreras de fondo”, opina hoy.

Rafael Vega formó parte del seleccionado nacional que participó en los VI Juegos Panamericanos de Cali, en 1971. Durante la preparación tuvo el privilegio de formar parte del mejor equipo de marchistas del mundo, el integrado por los mexicanos, quienes desde 1968, bajo la dirección del polaco Hausleber, se habían convertido en los mejores del mundo. Vega se fogueó en Europa acompañado por tres campeones olímpicos, Raúl González, Daniel Bautista y Ernesto Cantó, y los futuros campeones mundiales Domingo Colín y Pedro Aroche.
En mejor de Colombia y de Suramérica
Para los juegos de Cali, Vega entrenó con la intención de participar en los 20 kilómetros. La Federación Colombiana de Atletismo, sin embargo, decidió inscribirlo en los 50 kilómetros, una prueba que nunca había realizado, dice él, que para permitir la participación del boyacense Enrique Peña en su distancia. En la larga prueba, el cundinamarqués fue cuarto.
Durante los años siguientes, Rafael Vega ganó varias veces los títulos nacionales de los 20, 40 y 50 kilómetros; fue subcampeón suramericano de los 20 kilómetros, en 1973, en Montevideo, Uruguay, y subcampeón en 1975, en torneo celebrado en Sao Paulo, Brasil; cuarto en la misma distancia, en los Juegos Centroamericanos y del Caribe, realizados en 1975, en Santo Domingo, República Dominicana; cuarto en la misma prueba, en los Juegos Panamericanos de México, en 1975; también cuarto en el torneo Internacional Softland, en Noruega, ese mismo año; vigésimo primero en los Juegos Olímpicos de Montreal, Canadá, en 1976, y vigésimo quinto en el certamen Internacional Albert Schweitzer, realizado en Franckurt, Alemania, en 1976.
Durante su carrera fue dueño de las marcas nacionales y suramericanas de los 20 los 40 y los 50 kilómetros, y poseyó el quinto mejor registro del mundo, en las 20 millas, alcanzado en Leicester, Inglaterra, en 1976.
Desarrollos deportivo y personal
Rafael Vega Hernández logró un desarrollo personal, paralelo al deportivo. Luego de obtener el título de bachiller, en 1972, se graduó como Ingeniero de Sistemas, en el Cidca, en Bogotá. Durante su período como estudiante universitario fue instructor de Teoría y Metodología del Entrenamiento Deportivo, en escuelas de formación de Cundinamarca y formó parte de varios equipos que adelantaron importantes proyectos para el desarrollo del deporte de su departamento.
Una vez retirado del deporte de alta competencia, no obstante poseer el título en Sistemas, se dedicó a tomar cursos para mejorar como instructor de atletismo. Los más importantes, fueron: Técnicas, didáctica y metodología del atletismo, dictado por Coldeportes Antioquia, en 1977; Didáctica y metodología del atletismo, en Santo Domingo, República Dominicana, en 1978; Formación de entrenadores de deportes para niños y jóvenes, dictado por el profesor Rainer Martens, de Estados Unidos, en Bogotá, en 1986; Carreras de fondo y semifondo, por el profesor Chick Hislop, de Estados Unidos, en Tunja, Boyacá, en 1987; Acondicionamiento atlético y desarrollo físico, por el profesor estadounidense Raymond Ganon, en Bogotá, en 1988; Atletismo modalidad carreras, por la Asociación Colombiana de Entrenadores de Atletismo, Aceda, en 1988; Metodología del entrenamiento deportivo, a cargo de Armando Forteza, de Cuba, en Bogotá, en 1989; Entrenamiento de atletismo, dictado por la Universidad Pedagógica Nacional, en 1991, y Administración Deportiva, a cargo del Comité Internacional Olímpico, en 1997, en Bogotá.

Altas distinciones
La carrera deportiva de Rafael Vega le ha hecho merecedor a distinciones, como la Orden Deportiva en Primer Grado, otorgada por Coldeportes Cundinamarca, en 1984; la Mención como Dirigente Deportivo Destacado en Cundinamarca, en 1997, entregada por la Gobernación del departamento y Coldeportes seccional, y la elección como Deportista del Milenio, entregada por la Asociación de Municipios de la Sabana y Occidente y Coldeportes Cundinamarca, en abril del año 2000.
En 1997 fue designado director de la Junta Municipal de Deportes de Facatativa, y dos años después fue exaltado a la condición de Director Ejecutivo del nuevo ente directivo del deporte municipal, el Instituto Municipal para la Recreación, Inder, de la población de Villeta, cargo que desempeñó hasta el año 2000.
Desde entonces fue director ejecutivo del Inder de su municipio, Facatativá, cargo desde el cual adelantó una importante tarea en beneficio del deporte de su región.
Rafael Vega está casado Luz Marina Gómez. Son sus hijos Rafael Orlando y Andrés Felipe, estudiante de secundaria y aficionado al baloncesto.





























