En la mitología griega, el Ave Fénix tiene una larga vida y se regenera de las cenizas de su predecesor. Con las llamas de un renacimiento deportivo y con el objetivo llamado París 2024, la pesista colombiana Yenny Álvarez resurgió de las cenizas de una sanción y a punta de esfuerzo, pasión y entrega consiguió la oportunidad de brillar, nuevamente, en el deporte al que tanto le debe.
Yenny Álvarez nació en Cali, Valle del Cauca, pero desde muy joven dejó aquel lugar en búsqueda de oportunidades. Bogotá fue el destino y le representó una difícil, pero necesaria, decisión para avanzar, pues su vida en la ‘Capital Mundial de la Salsa’ cambió cuando a sus 11 años su mamá falleció y, posteriormente, su padre la abandonó.
La localidad de Simón Bolívar, donde se ubicaba la residencia de su tía Aura Caicedo, fue el arcoíris en un horizonte desolado, Yenny decidió que su cielo volvería a ser de un radiante azul y poco tiempo después encontró su camino, esa oportunidad que tanto buscó.
A los 13 años, la vallecaucana acompañó a su amiga Leydy Arciniegas a un entrenamiento de levantamiento de pesas en la escuela del instructor Darwin González; fue allí donde sus capacidades saltaron a la luz y donde el talento fue forjado a través de las enseñanzas, los entrenamientos y los sacrificios.
Una mejor vida, esa fue la motivación de Yenny en cada paso que daba. Pero que no se malinterprete, aquella aspiración era la forma de retribuir lo que el deporte le dio: “me motiva una mejor vida. Vengo de una familia muy humilde pero muy rica en amor, ellos me motivan muchísimo para ayudarlos a salir adelante, así como el deporte me ayudó a mí”.
En las buenas y en las malas, la atleta siempre se adapta y enfoca en la situación que, tanto el deporte como la vida, le colocan en su día a día. A sus victorias y reconocimiento en las competencias nacionales e internacionales, le acompañó una difícil prueba, tras un resultado adverso en una prueba; una sanción de cuatro años la dejó fuera del deporte de alto rendimiento.
“Creo que no somos capaces de soportar tanto solos, creo en una fuerza mayor que es la fuerza de Dios y de verdad que él ha sido fiel conmigo, me ha levantado prácticamente del polvo, me ha hecho resurgir como el ave fénix. Entonces puedo decir que él ha sido mi fuerza y lo seguirá siendo porque confío en él”, de esta forma Yenny expresa la superación de uno de los capítulos más difíciles en su vida.
Cuando aquella oportunidad en la halterofilia estaba a punto de desaparecer, la vallecaucana perseveró e inició el ciclo olímpico rumbo a París 2024. Su camino fue dorado, iniciando por los Juegos Bolivarianos de Valledupar 2022, pasando por los Suramericanos de Asunción 2022, los Centroamericanos y del Caribe San Salvador y los Panamericanos de Santiago 2023.
“A través de este deporte, Dios me dio la oportunidad de salir adelante en muchas áreas de mi vida. Me dio la oportunidad de ayudar a mis hermanos, a mi familia, mucha gente a mi alrededor y principalmente me ayudó a mí”, con tranquilidad Yenny reconoce que todo el esfuerzo ha valido la pena, aunque pasaron 10 años, su participación en los Juegos Olímpicos es una realidad.
París 2024 representa el debut de la halterófila en el certamen deportivo más importante a nivel mundial. Aunque esta primera participación fue más tarde de lo pensado, la ambición para aprovechar esta oportunidad creció: “me visualizo disfrutándomelo, gozándome mis primeros Juegos Olímpicos, haciendo una buena actuación y siendo feliz”.
Renacida, renovada y convencida, Yenny Álvarez asistirá a los Juegos Olímpicos de París 2024 con el objetivo de demostrar su fortaleza, sus capacidades, el crecimiento (gracias a las derrotas y las victorias) y la superación del peso que la vida le encomendó a levantar.
Un renacimiento deportivo, Yenny Álvarez





























