Un grupo de estudiantes de Cali, liderado por Claudia Rojas, miembro de la Academia Olímpica Colombiana estuvieron presentes en el Congreso Olimpismo Desarrollo y Paz, los pasados 3 y 4 de abril. Juan Andrés Restrepo Gil, administrador deportivo, fue uno de ellos, y escribió este artículo para la REVISTA OLÍMPICA. Foto portada: Revista Cien días.

Por Juan Andrés Restrepo Gil
Administrador Deportivo.
El deporte es un fenómeno que puede alcanzar numerosos objetivos altruistas, los cuales constituyen pilares fundamentales para el funcionamiento y desarrollo armónico de la sociedad. En el ámbito de los eventos internacionales, y desde una entidad encargada de su organización en diferentes países, resulta crucial establecer un diálogo con las partes interesadas. En este proceso es esencial dejar de lado las diferencias políticas, culturales y demás, y centrarse en el respeto y la comprensión del contexto. Este enfoque permite la creación de relaciones estratégicas que facilitan el logro de los objetivos planteados. De esta manera, las diferencias culturales, e incluso lingüísticas, quedan en segundo plano, sentando las bases para la armonía y el desarrollo.
Estos eventos siempre son de gran importancia para el cuidado de la imagen de las partes involucradas. Se busca mostrarlos al público y a los aficionados, como una demostración de que el diálogo y la amistad pueden llevar al logro de objetivos. Además, estos objetivos siempre implican a las comunidades de las naciones anfitrionas, siendo la comunidad local un componente fundamental en su ejecución. La cooperación entre las partes es esencial para el desarrollo y el cumplimiento de las visiones institucionales, y es parte de la responsabilidad de estas. En el contexto de un megaevento deportivo, esta cooperación suele sentar las bases para dejar un legado económico, deportivo, cultural, entre otros.
En la foto, tres embajadores jóvenes de Colombia en la Sesión de Jóvenes de la Academia Olímpica Internacional, presentes en el Congreso de la AOC. De izquierda a derecha: Luis H. Hernández, Juliana Pérez y Juan Andrés Restrepo.
En conclusión, el deporte trasciende más allá de la competición y se convierte en una poderosa herramienta para promover valores fundamentales como el respeto, la cooperación y la integración social. Una entidad organizadora de eventos deportivos internacionales se compromete así con la creación de relaciones estratégicas basadas en el diálogo y el entendimiento mutuo, creyendo firmemente que el trabajo mancomunado, puede alcanzar metas ambiciosas y dejar un legado positivo en las comunidades que acogen eventos deportivos. Los impactos de aquellos eventos permiten seguir colaborando con todas las partes interesadas para hacer realidad una visión compartida.





























