Categorías
Revista Olímpica

Arnovis Dalmero, un auténtico guerrero 

El atleta cieneguero recibió el Altius de Bronce, del COC, en la modalidad de Atleta del Año, en deportes incluidos en el programa de los Juegos Olímpicos. Su vida ha estado marcada por enormes condiciones y fuertes desafíos que lo han golpeado, pero también lo han fortalecido para seguir en busca del cupo a París 2024.

Por Alberto Galvis Ramírez

Director de la Revista Olímpica y Presidente de la Academia Olímpica Colombiana.

Si Caterine Ibargüen, nuestra doble medallista olímpica comenzó en los saltos alto y largo, para terminar en el salto triple, Arnovis Dalmero Alvilla, la nueva joya del atletismo masculino de campo en nuestro país, se inició en el alto, pasó al triple y ha logrado sus mayores desarrollos en el salto largo.

Esto demuestra que ha podido incursionar en las tres pruebas, hasta encontrar la que más se ajusta a sus condiciones y evolución, el salto largo, para dedicarse de lleno a esta competencia, con miras a una actuación importante en certámenes olímpicos y mundiales.

Dalmero Arvilla comenzó en el atletismo a los 13 años, ensayando en diferentes modalidades, en busca de encontrar la que más se pudiera acomodar a sus gustos y condiciones. Empezó en las pruebas de semifondo, luego  en los lanzamientos, para desembocar en los saltos, que resultaron ser las que más satisfacciones le dejaron, por su rápida adaptación y sus registros.

Con el paso de los años, su entrenador, Martín Suárez, logra orientarlo dentro de los programas de la Escuela de Alto Rendimiento Deportivo, apoyada por la gobernación del Magdalena.

En el año 2016, con 16 de edad, Dalmero, luego de pasar por todos los saltos, incluido el de pértiga, en los tres años siguientes se inclinó por el triple, porque se sentía más cómodo, pero por una lesión y las combinaciones propias de los entrenamientos y las competencias, él y su entrenador percibieron que, a pesar de sus 1,79 metros de estatura, algo baja para  un especialista en esta prueba, en el salto largo podría estar su futuro. 

Dos actuaciones sucedidas en 2017 reafirmaron sus capacidades para el salto largo: la primera,  como parte del equipo colombiano en los Juegos Bolivarianos 2017, celebrados en su patria chica, Santa Marta, en los cuales ocupó el quinto lugar en la final, y la segunda, poco después, en el Tour Continental, en el cual alcanzó la medalla de plata, con 8.07 metros, que se convirtió en marca nacional, resultado que lo disparó hacia un lugar de privilegio, entre los nuevos talentos del atletismo colombiano.

Sin embargo, Dalmero siguió probando en el salto triple, y en el Grand Prix Internacional Caterine Ibargüen, en 2019, ganó la medalla de oro, con 16,23 metros, y el título del Campeonato Suramericano Sub 20, que se celebró en Cali, con 16, 52 metros, distancia que superó tres registros, dos nacionales, en las categorías U20 y U23, y una suramericana, en U20, que superó la marca homologada en 1995 al brasileño Gustavo Lima Pinto, de 16,36 metros, que le permitió la doble clasificación a los Juegos Panamericanos de Lima (Perú) y los Juegos Panamericanos Junior U20 en San José de Costa Rica.

A pesar del éxito alcanzado en el salto triple, una lesión provocada por esta prueba llevó a su entrenador, Martín Suárez, a que se dedicara por completo al salto largo, a partir de 2020, es decir, desde sus 20 años.

La fuerza de un potrillo

Como en todo deporte, hay contexturas físicas que favorecen o que facilitan un poco más el trabajo. En el caso del salto largo, la mayoría de los competidores tienen un promedio de altura de 1,84 m. o más, talla que les permite dar pasos y saltos más grandes de los que puede realizar una persona por debajo de esa talla. Sin embargo, el colombiano, con sus 1,79 m. de estatura, explica cómo ha logrado consolidarse como uno de los grandes de las Américas, campeón suramericano en los Juegos de Guayaquil 2021 y en los  Juegos Panamericanos Santiago 2023, y tener hoy el récord nacional : “De los saltadores que hay, soy uno de los más bajos, entonces por biotipo no tengo ventaja. Diría yo que es la fuerza que le impregno a los saltos. Soy muy rápido y al momento de saltar esa fuerza posiblemente es la que me ayuda a rendir muy bien”.

«De derrota en derrota, hacia la victoria final»

Esta frase, pronunciada por el Primer Ministro de Gran Bretaña, Winston Churchill, a raíz de las sucesivas derrotas sufridas por los aliados, durante la II Guerra Mundial, es apropiada para adornar la experiencia de Dalmero, en 2022 y 2023, que estuvieron colmados de dificultades.

En el primer certamen del ciclo olímpico, los Juegos Bolivarianos disputados en Valledupar 2022, Dalmero no alcanzó a subir al podio.

Luego, en los  Juegos Suramericanos de Asunción, Paraguay 2022, tampoco logró cupo entre los medallistas, pero se ubicó cuarto.

En este año tenía prevista su participación en los Juegos Centroamericanos y del Caribe, en San Salvador, pero se fracturó un dedo en un entrenamiento y debió renunciar al equipo nacional.

El segundo salto de Arnovis Dalmero le dio la medalla de oro en los Juegos Panamericanos.

Después vendría el Campeonato Suramericano de Atletismo, celebrado en Sao Paulo, Brasil, en agosto pasado, en el cual Arnovis Dalmero vivió una triste experiencia que le permitió llegar hasta el cielo y caer al infierno, en pocos días. En esa participación, Dalmero se consagró campeón suramericano, con un muy buen registro de 8,29 metros, que le permitía, además, clasificar al siguiente campeonato Mundial y a los Juegos Olímpicos París 2024.

Sin embargo, poco antes de viajar al Mundial fue notificado por la World Athletics, que su registro de 8.29 metros no había sido reconocido, por haber utilizado unas zapatillas para semifondo y no para el salto largo. No obstante la apelación a la decisión presentada por la Federación Colombiana de Atletismo, en la cual se explicaba que el haber usado esos zapatos no solo no lo favorecía, sino que lo perjudicaba, la entidad mundial se mantuvo en su decisión y le quitó los dos cupos ganados.

Dolido por esta derrota, Dalmero no se quedó en el pantano de la lamentación y la frustración, sino que siguió adelante, en busca de una nueva revancha.

“Me tomé un descanso y empecé a trabajar pensando en los Juegos Panamericanos, a darla toda. Tengo la mente fresca y voy es pa’lante, a esperar si se resuelve algo, si no, a alistarme para lo que viene”, dijo en su momento Dalmero, al diario El Tiempo.

Y la revancha llegó, en un certamen de altísima exigencia, como los Juegos Panamericanos Santiago 2023, y alcanzó la medalla de oro, para recuperar la imagen desvanecida por la sanción recibida, y aunque no logró el cupo para París reactivó sus emociones y sus estado de ánimo, para seguir adelante en busca de ese sueño de estar presente en el máximo certamen ecuménico del mundo.