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Revista Olímpica

Arte. Oda al deporte siglo XXI.

El siguiente video muestra el proceso de creación del trabajo final de la materia Epistemología y Deporte, del estudiante Harold Santiago Triviño Panche, de la Facultad de Educación Física, Licenciatura en Deportes, de la Universidad Pedagógica Nacional. Triviño interpreta en dibujos y pinturas, el poema Oda al Deporte, de Pierre de Coubertin y lo aplica al presente del deporte y del mundo.

Este es el poema escrito por Pierre de Coubertin, en 1912:

I

¡Oh, deporte, placer de los dioses, esencia de la vida!

Has aparecido de pronto, en medio en la gris claridad

en que se agita la ingrata labor de la existencia moderna,

como mensajero radiante de los años pasados,

años aquellos en que la humanidad sonreía.

Y sobre la cima de los montes, se ha posado un resplandor de aurora,

y rallos de luz han iluminado el oscuro arbolado.

II

¡Oh, deporte, eres la Belleza!

Eres el arquitecto de este edificio que es el cuerpo humano

y que puede transformarse en abyecto o sublime,

según sea degradado por  pasiones viles o sanamente cultivado por el esfuerzo.

No existe belleza sin equilibrio y sin proporción

y tu eres el incomparable maestro de uno y otra,

porque engendras la armonía, rimas los movimientos,

transformas la fuerza en gracia e infundes poder en lo que es débil.

III

¡Oh, deporte, eres la Justicia!

La equidad perfecta, perseguida en vano por los hombres

en sus instituciones sociales, se establece a tu alrededor.

Nadie podría sobrepasar en un sólo centímetro la altura que puede saltar,

en un solo minuto el tiempo que puede correr.

Sus fuerzas físicas y morales combinadas,

determinan por si solas  el límite de su triunfo.

IV

¡Oh, deporte, eres la Audacia!

Todo el sentido del esfuerzo muscular se resume en una palabra: osar.

¿Para qué sirven los músculos, para qué sentirse ágil

y fuerte y cultivar agilidad y fuerza, si no es para probar fortuna?

Y, sin embargo, la audacia que inspiras, no tiene nada de la temeridad

que anima al aventurero, cuando deja al azar toda su jugada.

Es una audacia prudente y meditada

V

¡Oh, deporte, eres el Honor!

Los títulos que confieres no tienen ningún valor

si no han sido conseguidos con absoluta lealtad y desinterés perfecto.

El que, por un artificio inconfesable ha llegado a engañar a sus camaradas,

sufre la vergüenza en sí mismo, y teme el infamante epíteto

que será colocado junto a su nombre, si se descubre

la superchería de que ha intentado valerse.

VI

¡Oh, deporte, eres la Alegría!

A tu llamada el cuerpo se siente en fiesta y los ojos sonríen;

la sangre circula abundante y rápida por las arterias.

El horizonte de las ideas se hace más limpio y más claro.

Puedes, incluso, llevar una saludable diversión a las penas

de los que están tristes, mientras que a los dichosos

les permites gozar la plenitud de la alegría de vivir.

VII

¡Oh, deporte, eres la Fecundidad!

Tiendes al perfeccionamiento de la raza por caminos rectos y nobles,

destruyendo los gérmenes nocivos y corrigiendo las taras

que amenazan su necesaria pureza.

Inspiras al atleta el deseo de ver crecer a su alrededor

hijos robustos que le sucedan en la palestra

y que traigan, a su vez, los mejores laureles.

VIII

¡Oh, deporte, eres el Progreso!

Para servirte bien es necesario que el hombre

sea mejor en su cuerpo y en su alma.

Le impones la observancia de una higiene superior;

le exiges que se guarde de todo exceso.

Le enseñas reglas sagaces que darán el máximo de intensidad a su esfuerzo,

sin comprometer el equilibrio de su salud

IX

¡Oh, deporte, eres la Paz!

Estableces buenos contactos entre los pueblos,

acercándolos con el culto a la fuerza controlada,

organizada y maestra de sí misma.

Por ti aprende a respetarse la juventud universal

y así la diversidad de las cualidades nacionales se transforman

en fuente de generosa y pacífica emulación.

Fuente y más info: Pierre de Coubertin y su Ideario. Conrado Durántez.

Mire el video aquí.