Fabio Alfredo Navarro Pasquali
Filósofo de la Universidad Nacional, Abogado de la Universidad Libre de Colombia, Especialista en Filosofía del Derecho y Teoría Jurídica de la Universidad Libre, Magíster en Historia de la Pontificia Universidad Javeriana.
De hecho, para Thompson las consideraciones de aquella sociedad industrial sobre la categoría tiempo, radicaban esencialmente en su control de los nuevos ritmos de la vida ciudadana. A diferencia de las apacibles labores del campo se hace tránsito a la agitación de la urbe y a la sistemática producción en función de las máquinas. La fábrica dispuesta en el uso de los tiempos cronometrados a partir de los cuales se configuraron los nuevos órdenes ciudadanos.
En ese orden de vida que se va instalando se articulan conceptos que constituyen nuevas categorías de pensamiento, sin desconocer que, previamente, no fueran parte de algunos contextos histórico, pero que en el escenario de la insurgente sociedad industrial constituyen ejes de reflexión y quehacer.
Así entonces, ritmos de producción, velocidad, aceleración, potencia, tiempos, consumo de energía, fuerza especializada, termodinámica, energía, grupos especializados, entre otros, adquieren particular importancia, al determinar aperturas significativas para interpretar y transformar la realidad e incursionar en ámbitos académicos desconocidos, haciéndolos útiles en el manejo de la cotidiana realidad.
De la Inglaterra del Siglo XVIII se tienen referencias, en la obra de Jean Marie Brohm, por ejemplo, en torno a diversas actividades patrocinadas por sectores nobles en los cuales el núcleo central de observación era el quiebre del tiempo en una distancia específica como resultado del esfuerzo físico de un ciudadano.
Este tipo de referencias resulta significativo, no sólo desde la perspectiva del tiempo que se ha venido explorando, sino que acerca a la definición de deporte como actividad competitiva propuesta por el conde Karl Von Krockow citado por Brohm:
“El deporte de competición moderno es un producto de la sociedad industrial…” (Brohm, Sociologia política del deporte, 1982. pg 70), criterio que es re – significado por el autor en cita, cuando advierte tres de las categorías básicas que desde su perspectiva de análisis caracterizan al deporte de competencia, en el marco de ese tipo de sociedades:
“Podemos ya desgajar tres caracteres esenciales del deporte industrial moderno: la persecución del récord, el creciente interés por la velocidad y la obsesión por lo mensurable.” (Brohm Ob. Cit. Pág. 71.)
Esta obsesión por la medida, en términos de distancias, alturas, longitudes tiene quizá su mayor expresión en la economía del tiempo para la realización de los movimientos de un deportista, tanto como la reducción del mismo factor en la relación hombre–máquina–producción.
Para Brohm es clara la estrecha relación que desde el comienzo mismo del deporte en la sociedad industrial se establece con la medición del tiempo. Se destaca la irrupción en Inglaterra, desde 1731, del cronómetro, instrumento con el cual no sólo se cambió el sistema de operación laboral y de vida del trabajador en las fábricas, sino que introdujo al deporte en el mismo ámbito de producción económica.
La actividad deportiva adquiere una contextura propia, una particular raigambre socio-económica y, además, se afirma sobre consideraciones ideológicas del sistema capitalista en el cual nace. En el curso del siglo XX, tal caracterización adquiere particular relevancia en el denominado mundo socialista, en el cual, según el autor estudiado, sus” teóricos” centraron los mayores esfuerzos en instalar la categoría del rendimiento, como ejes centrales de la educación física.
Los anteriores planteamientos permiten acercarse a una consideración que en primera instancia no aparece como principal, pero que en la medida en que el deporte se articula en la vida cotidiana de las diferentes sociedades, independientemente del registro político de sus instituciones, adquiere especial importancia. Se habla entonces del discurso ideológico que lo sustenta y que tiene como eje argumentativo principal: el rendimiento.
“Pero podemos ir todavía más allá, y mostrar, como lo hace por ejemplo K. Adams, que el principio de rendimiento deportivo constituye el modelo de todo comportamiento orientado hacia al rendimiento. Por otra parte, en una sociedad regida exclusivamente por el rendimiento, todas las plazas en la escala social estarían determinadas por las comparaciones “democráticas” de los rendimientos respectivos” (Brohm. Ob. Cit. Pág. 44.). Esta afirmación sustenta la tesis central que propone el autor para la obra que se estudia y que hace alusión a la inserción de la noción de rendimiento, como categoría básica del ordenamiento de la sociedad industrial en el deporte, es decir, toda consideración que se plasme en términos de rendimiento deportivo, necesariamente ha de remitirse al contexto de dicha sociedad.*
Deporte y alto rendimiento, como manifestación estética.
Educación y deporte, como derechos mantienen una estrecha conexidad asumida por el Estado como fundamental para la vida de los asociados, en particular, cuando tal ejercicio es referido a la formación de niños y niñas con la correspondiente proyección hacia el alto rendimiento. En otras palabras, corresponde al Estado el manejo y proyección de las generaciones deportivas, en función de tiempos intergeneracionales.
Este tipo de referencia permite entrever las dinámicas de los tiempos desde la perspectiva aquí y ahora, como ejecutoria del futuro generacional; es decir, más allá de su realización, en términos de eficaces políticas, permite la consolidación de estrechos vínculos ciudadanía-Estado, sobre los cuales se estructura el deporte y su máxima expresión, el alto rendimiento, a la par con la recreación y el aprovechamiento del tiempo libre, como derechos igualmente fundamentales.
El deporte, en sus distintas manifestaciones resulta ser el escenario en donde lo estéticamente posible de toda sociedad se hace visible a través de la puesta en escena del o la atleta, que representan el ser colectivo actual y futuro, esto es, más allá de consideraciones históricas, acerca de los orígenes del supremo esfuerzo o del, así llamado, alto rendimiento, se encuentran valores constitutivos del ser de los pueblos que se confrontan en escenarios deportivos.
Conclusión.
Más allá de los tiempos de producción y de las relaciones hombre–máquina que alimentan el mundo como manifestación de la alta industria, surge como resultado de esos procesos, la transformación de pueblos, que de la visión pastoril se alzan en medio de grandes dificultades a construir escenarios que desde la academia y la ciencia permitieran avanzar en distintas direcciones, entre ellas, el deporte y el alto rendimiento, como categoría de nuevas reflexiones.
El deporte, en particular el del alto rendimiento, resulta ser expresión estética de una sociedad, que ha entendido desde los orígenes mismos de su ser constitucional, que las distintas expresiones lúdicas surgidas en los procesos de formación académica dados desde la infancia permiten llegar en ese largo proceso a lugares en donde la fantasía del jugar se hace realidad, sin dejar de serlo.
La relación hombre–máquina y como resultado la economía de tiempos de la producción en términos de alto rendimiento industrial, se transforma en el deporte con las mismas premisas, en un otro distinto de sí mismo y se convierten en fantasías que alientan el espíritu de los pueblos.
Es posible pensar, entonces en el gesto heroico deportivo como manifestación de lo sublime y la belleza en el encuentro del pasado–presente como categorías del futuro, no como expectativas del mañana por llegar, sino ahí, con cara de niña o niño, en el fugaz instante de la libertad, como punto de confluencia inter generacional. La medalla o la sola remembranza de la lucha por ella se extienden por los tiempos, como escenarios de identidad.
Bibliografía
-Brohm Jean Marie. Sociología política del deporte. Fondo de Cultura Económica México. 1982.
-Heinemann Klaus. Introducción a la economía del deporte. Editorial Paidotribo. Barcelona 1998.
-Thompson Edward Palmer. Tiempo disciplina de trabajo y capitalismo industrial. En Tradición, revuelta y conciencia de clase. Editorial Crítica S.A. Barcelona 1979.





























