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Revista Olímpica

Bodas de plata. Aquella Copa América de 1987…

No se ganó el título pues Colombia terminó tercero, pero el equipo fue considerado el mejor; Arnoldo Iguarán, el goleador; Carlos Valderrama, el mejor jugador, y Francisco Maturana, el más destacado técnico. Recordamos a esa selección nacional, que comenzó hace 25 años, el cambio de nuestro fútbol en el concierto internacional.

Por Rafael Mendoza Quiñónez

Periodista especializado en ciclismo

Francisco Maturana comenzó a preparar la selección de mayores que participaría en la Copa América de 1987, con el convencimiento de que tenía materia prima para conseguir buenos resultados. Sin falsa modestia comentaba antes del certamen: «Colombia vive un momento histórico, con un fútbol brillante que hay que mostrar en el extranjero. Aunque tengamos que pagar, hay que salir a jugar en otros países, si queremos ganar, como lo espero, y para eso nos estamos preparando».

A la Copa América de Argentina llegó el seleccionado nacional como uno de los chicos. Los favoritos eran Brasil, el campeón mundial, Argentina, y Paraguay y Uruguay.

Los capitanes de Colombia, Carlos Valderrama, finalmente considerado el mejor jugador de la Copa, y de Argentina, Diego Maradona, en el saludo protocolario, antes de comenzar el juego, por el tercer lugar. Foto: Claro Argentina.

El equipo estaba conformado por René Higuita y Mario Jiménez, como porteros; Chonto Herrera, el veterano Nolberto Molina, Alexis Mendoza, Luis Carlos Perea, Jorge Porras y Carlos Mario Hoyos, como defensas (Gildardo Gómez se tuvo que quedar por lesión); Leonel Álvarez, Mario Alberto Coll, Ricardo Pérez, Gabriel Jaime Gómez, Carlos Valderrama, Alex Escobar y Bernardo Redín, como volantes, y Sergio Angulo, Anthony de Ávila, Arnoldo Iguarán, J. J. Galeano y John Jairo Tréllez como delanteros. La «Banda de Maturana”, que con el correr de los años iba a tener fama mundial, ya estaba casi constituida.

Al llegar a Argentina, el técnico fue tajante al anticiparse a señalar que «intentaría cambiar radicalmente el estilo de juego de su antecesor, Gabriel Ochoa. No tenemos genios, pero sí buenos jugadores, que están convencidos de lo que yo juego».

“Colombia tiene el mejor fútbol”

En la sede de Rosario, Colombia enfrentó, en un estadio que podía albergar a 45 mil personas, pero que solamente tenía en las gradas 500 espectadores, a Bolivia y le ganó con facilidad, 2-0. Ya habían jugado todos los equipos, y en forma tajante el periodista argentino Alberto Ferrari escribió en El Espectador: «Colombia tiene el mejor fútbol que se ha visto en el torneo». Y en Clarín, el comentario fue aún más radical: «Colombia fue la primera luz que apareció para encandilarnos y arrastrarnos imaginariamente a las grandes epopeyas».

Con tres goles de un veteranazo, el guajiro Arnoldo Iguarán, Colombia blanqueó a Paraguay en su segundo juego para ganar sobrado el grupo de Rosario. Y los diarios argentinos, así como los del resto del continente, iban reconociendo las bondades de un fútbol que hasta entonces habían considerado como de segunda categoría.

La Razón escribió que «Colombia es un equipo que sabe sus objetivos, que trabaja con sentido de futuro. Exhibió un estilo abierto, franco, pelota al piso y sin absurdos apresuramientos».

Con un inmenso favoritismo, el equipo de Maturana viajó a Córdoba para enfrentar en la semifinal a Chile y en uno de esos resultados absurdos que tiene el fútbol perdió por 2-1, en el tiempo suplementario, pues los 90 minutos habían terminado sin goles. Para saber lo que ocurrió en el terreno de juego basta decir que Colombia llegó al arco rival en 17 ocasiones, mientras que Chile lo hizo en sólo 4.

Arnoldo Iguarán, el goleador de la Copa.

Primer triunfo en el Monumental

El 11 de julio Colombia enfrentó en el Monumental de Núñez a Argentina por el tercer lugar, y en medio del estupor general el equipo de Maturana doblegó por 2-1  al local, que era dirigido por el médico Carlos Bilardo y en el que formaba Diego Maradona. Los goles, anotados en el primer tiempo por Gabriel Jaime Gómez y Juan J. Galeano, le dieron al equipo nacional una cómoda ventaja que solamente pudo reducirse, a cuatro minutos del final, por gol de Claudio Caniggia.

Para los argentinos fue un partido para olvidar, una pesadilla, un mal sueño, algo totalmente irreal y a ello quizá contribuyó el que los minutos finales del encuentro se jugaron en medio de una densa neblina, que hasta impidió celebrar el gol de Caniggia, porque casi nadie lo vio desde las tribunas.

Colombia formó con Higuita; Herrera, Molina, Perea y Hoyos; Álvarez, Valderrama, Coll, Redín y Gómez; Galeano (De Avila). Ese día no pudo jugar el goleador, Iguarán, que salió con una costilla rota del partido con Chile. Argentina tenía a Islas; Cucciuffo, Brown, Ruggieri y Olarticoechea; Giusti, Maradona, Batistuta y Tapia; Caniggia y Percudoni.

A los gauchos esa noche se les apareció por primera vez un espanto de larga cabellera rubia que se llamaba Carlos Valderrama, quien en dos jugadas geniales resolvió el partido.

Francisco Maturana, considerado el mejor técnico de la Copa América de 1987. Foto: ESPN.

Sólo faltó el título

Colombia terminó tercero, pero se trajo casi todos los trofeos del torneo: Carlos Valderrama, el balón de oro, como el mejor jugador; Arnoldo Iguarán, el botín de oro, como el goleador; Francisco Maturana, elegido por unanimidad como el mejor técnico, y hasta la organización del torneo le dio a Colombia el trofeo como el mejor equipo.

Maturana, con los pies muy puestos en la tierra asimiló bien los resultados y se limitó a comentar: «Vamos por buen camino, pero todavía queda un largo trecho».

Quizás más reveladoras fueron las declaraciones de un jugador con largo recorrido, Nolberto Molina, entonces con 34 años y con muchas temporadas en los terrenos de juego, que había vivido varias épocas del fútbol nacional y que, a una pregunta del periodista Rodolfo Bello, de El Espectador, sobre los cambios que había experimentado el fútbol colombiano contestó: «Los cambios y avances han sido especialmente de carácter futbolístico: cortar definitivamente con el juego de esperar para ver si por ahí se lograba aprovechar un error; convocar jugadores habilidosos y dejar a un lado a los que servían únicamente para la destrucción; tener un buen número de jugadores buenos, porque antes dependíamos de alguna genialidad de Willington Ortiz y nada más. Ahora hay buen manejo de balón, ataque y somos mirados con respeto».

El defensor agregaba: «Teníamos equipo para ser campeones. Colombia fue el mejor equipo porque futbolísticamente ofreció cosas positivas, como el buen trato del balón, la solidez en la defensa, el desdoblamiento, habilidad en la mitad de la cancha, fuerza y velocidad arriba… Se falló por errores individuales, porque nos faltó un poco más de oficio, es decir, de experiencia».

Francisco Maturana, que por primera vez estuvo asesorado por quien era su ayudante en el Atlético Nacional, Hernán Darío Gómez, había logrado en solo seis meses los resultados que en muchos años no pudieron conseguir varias decenas de técnicos, algunos de ellos de muchas campanillas. Y lo había conseguido jugando fútbol, dando espectáculo, tratando bien el balón… El fútbol nacional comenzaba a encontrar su verdadera esencia.

Foto portada: Caracol.