El campeón mundial de marcha 20 kilómetros en 2017, sueña con el podio en los Juegos Olímpicos de París 2024, y para eso trabaja sin descanso. Sin embargo sabe que el grupo de favoritos es amplio y fuerte, y que la tarea será difícil.

Por Carlos A. Gracia B.
Oficina Asesora de Comunicaciones IDRD.
Si hay alguna frase que se amolde a la perfección a la personalidad y temperamento de Éider Orlando Arévalo Truque, es “la constancia vence lo que la dicha no alcanza”, porque no todo ha sido color de rosa en la carrera deportiva del campeón mundial de los 20 kilómetros marcha en Londres 2017.
Para el mejor andarín colombiano, nacido en Bogotá, criado en Pitalito y hecho deportivamente en su ciudad natal, las cosas no han sido fáciles; la vida le ha puesto trabas duras que, por fortuna, ha sabido sortear exitosamente gracias al fuerte carácter que le forjaron sus padres y algunas experiencias aburridoras que le han pasado.
Cuando se dedicó a este deporte, porque quería hacer algo diferente, lo primero que pensó fue callarle la boca a aquellos que decían que era un deporte para gays por la manera de caminar, y demostrar que es una disciplina para “berracos”, por su exigencia física y técnica.
Tras probar las mieles de un triunfo grande, en el Mundial Juvenil de Chihuahua, México, en 2010, las molestias y lesiones empezaron a aparecer y, por ende, a hacerle entender que no era inmune a ello, que no era invencible. Por el contrario, lo hicieron sufrir, frustrarse, llorar; pero, a la vez, lo forjaron para ser hoy el que es.
Y otro golpe duro le dio la vida; en enero de 2012 falleció su entrenador Fernando Rozo. Le costó reponerse, pero en su memoria, prometió dos cosas: conseguir la clasificación a los Juegos Olímpicos de Londres ese año, y ser campeón del mundo en mayores.

La primera la obtuvo de inmediato, y la segunda le costó cinco años, en los cuales nuevamente aparecieron esos fantasmas de las lesiones. Fue en 2013 en el Mundial en Moscú, cuando una lesión muscular (tendinitis) lo hizo retirarse cuando iba en punta a disputar el título con el representante de Rusia.
Desde ahí comenzó a fabricar su título, que llegó en 2017. Antes, tuvo sus segundos Juegos Olímpicos, en Río 2016, donde fue puesto 20. Y luego, se enfocó en Londres 2017 y coronarse frente al Palacio de Buckingham.
Su estado físico y mental fueron extraordinarios y ya en carrera, siguió al pie de la letra las indicaciones del entrenador Marcelino Pastrana y de su compañero Luis Fernando López; tuvo una minicrisis a tres kilómetros, pero el chop se activó recordando su pasado, todo lo que había hecho para llegar hasta allí y las palabras de López cuando le gritó “Éider, para ganar hay que sufrir, hágale que ya falta poco”.
Y a 500 metros de la meta, cambió el ritmo y se fue a abrazar la gloria. Pidió la bandera tricolor, se la puso al cuello y ganó.
Desde entonces, las cosas no han ido como quería. De nuevo molestias físicas y luego la pandemia del Covid-19, que trastocó todo. Pero en el último año y medio, ha logrado con mucho esfuerzo y disciplina, reponerse y ahora está enfocado en París 2024.

¿La cereza del pastel?
Prueba de ello, es que hace casi un año, el 27 de marzo de 2023, obtuvo algo fabuloso para un atleta: consiguió su clasificación anticipada a los Juegos Olímpicos, al ganar el Meeting Internacional de Marcha celebrado en Dudinska, Eslovaquia.
Arévalo se impuso en los 20 kilómetros, con tiempo de 1 h 19 m 23 segundos, logrando la marca mínima requerida para clasificar a París 2024, y fue el segundo deportista individual colombiano en conseguirlo y primero del Equipo Bogotá.
“El haber clasificado con tanto tiempo de anticipación obvio que fue muy favorable, porque pudimos planificar con calma el plan de preparación para llegar en la mejor forma a los Olímpicos; ya no voy a tener la presión de estar compitiendo para lograr la marca, de que si no la obtuve me toca volver a intentarla en un mes, etc, porque eso desgasta. Me quité un peso de encima, estoy tranquilo porque este año la preparación va muy diferente, con diferentes marcas, nuevas sensaciones”, expresó Éider.
Este año estará en el Campeonato Mundial de Marcha en Turquía y luego hará una carrera en España, de 20 kilómetros, y finalmente se irán a la preparación definitiva hacia París. El equipo siempre trata de concentrarse en lugares donde el clima se asemeja al que se va a tener los Olímpicos, cerca de 24-25 grados, ni muy caliente ni muy frío. Y ya tiene el lugar, en Inburg, República Checa. Luego estarán en Colombia por casi un mes y se van.
“Yo me preparé bien para Tokio pero no se dieron las cosas. Esta vez lo estoy haciendo diferente, llevando las cosas con calma, no calma de tranquilidad, sino de baja presión, concentrándome en lo que debo y sé hacer. Cada entrenamiento se tiene que llevar con mucha tranquilidad, mucha paciencia, y siempre teniendo la mejor actitud”, dijo.
Y agregó que “en cuanto a mis aspiraciones, pues la medalla olímpica es el sueño de todo deportista, y aún más que en mi caso son mis cuartos Juegos Olímpicos y claro que me gustaría ganarla. Sería la cereza el pastel. Los rivales están muy fuertes. Italianos, brasileños, checos, brasileños, italianos, japoneses, hay un grupo grande bueno, importante, y tengo claro que debo marchar muy rápido si quiero estar ahí y pelear por el medallero”.
En el Mundial de Turquía, Éider competirá solo en la carrera de relevos. “Es un poco diferente, fuera de lo común de lo que estamos acostumbrados. Pero es una oportunidad más para brillar en los Juegos Olímpicos. La idea es ir al Mundial y clasificar en esta prueba mixta de relevos. Por eso estoy guardando toda la energía para París 2024”, puntualizó.





























