Esta es la historia del pionero de la esgrima colombiana, el Maestro Miguel Valderrama Lizarazo quien en los años 30 del siglo pasado, empezó a dedicar su vida a este deporte y estableció las bases para su futura organización y rápido desarrollo.
Por Diana de los Ángeles Torres de Ospina
El pueblo de Belén de Cerinza, otrora gobernado por el cacique Cerinza, del caserío Muisca, está enclavado en la cordillera oriental en la provincia de Tundama. Esta población que se conoce como “Noble y Legendaria”, se encuentra ubicada al norte del departamento de Boyacá, Colombia, en la ruta de Tunja, Duitama y Sogamoso. Tutelada por el cerro Caracoles, cuenta en su región con bosques húmedos y páramos, con abundancia en especies propias como mangle, alisos y helechos. En la noble y leal población Boyacense nació Miguel Antonio de las Mercedes Valderrama Lizarazo, el 12 de octubre de 1912. Fueron sus padres Miguel María Valderrama y María Lizarazo Prado.

Podemos imaginar la infancia del niño como bien lo exigía la constitución de su hogar, de tradicionales costumbres y adicionalmente con la exigencia y rigor en la educación impartida por su padre, de formación militar. Tal vez fue allí donde se alentaron sus primeros sueños de niño en el manejo de las armas. Es fácil recrear los momentos que tuvo para admirar a su padre dedicado a la limpieza y manejo de sus espaldas y sables. Algunos otros, en prohibida actitud, ensayando con ellos las decenas y ataques de los tres mosqueteros, como bien lo recreaban los primeros libros de lectura. La tradición oral recibida de sus padres y de las personas mayores de su pueblo, debieron influir también en su talante y aspiraciones. No en vano la historia de belén de Cerinza, su pueblo natal, estaba llena de actitudes y compromisos patrióticos. Un hijo de Tasco, Antonio Valderrama, había regalado numerosas recuas de caballos al Libertador Simón Bolívar, con destino a la causa libertadora. También a su paso por Belén de Cerniza, Bolívar había designado al niño Pedro Pascasio Martínez al cuidado de sus caballos. El mismo niño héroe de 12 años, quien no se dejó sobornar e hizo prisionero al Coronel Barreiro, jefe de tropas españolas, en la batalla de Boyaca, el 7 de Agosto de 1819.
Capital acogedora
Pero no todo seria felicidad para Miguel. Muy joven aún, tendría que afrontar la muerte de su padre y la forzosa decisión de partir de su pueblo natal con su madre y sus hermanos Carlos, Hernán, Graciela y Lucila. Por motivos de fuerza mayor, tuvieron que abandonar su pueblo, bienes y pertenencias y trasladarse a la ciudad de Bucaramanga, donde se encontraron con algunos parientes, quienes los acogieron con cariño. Fue un pariente, Alfredo Ribera Valderrama, después Zar de Precios del presidente Gustavo Rojas Pinilla, quien los ayudó a instalarse en Bogotá, capital de la república, ciudad que sería su segundo terruño y donde ingresó al Colegio San Bartolomé para cursar su etapa formadora. Tenía entonces 17 años. En este momento de su vida lo vemos siempre activo. Consigue un trabajo en el almacén “la Chaqueta roja”, de propiedad de Germán Posada. En sus ratos libres juega fútbol en la cancha “La Pepita”, como parte del equipo Tequendama. Al llegar a los 21 años, mayoría de edad, saca su cédula de ciudadania.

El alumno de John de Pool Danis
Desde sus primeros años, Miguel demostró diferentes habilidades artísticas, lo cual lo llevó, en 1933, a participar en una convocatoria de dibujo y pintura promovida por la alcaldía de Bogotá. Decepcionado ante el hecho de haber sido ganador pero no habérsele reconocido premio, por un error en la premiación, se trasladó a Panama y luego a Cuba donde el destino le tenía reservado su primer encuentro con la esgrima. Adelantó este aprendizaje en la academia del maestro cubano Ramón Fonst, donde obtuvo el grado en Educación Física y Esgrima. Allí aprendió las artes marciales de filo y contraataque, en la modalidad de competición para los Juegos Olímpicos, bajo la instrucción de maestro John de Pools Danis.
Un teniente de armas tomar
En 1937, Miguel regresa al país interesado por ingresar a las Fuerzas Armadas de Colombia. Efectivamente, inicia el curso de teniente en la Escuela de Aplicación de Caballería. En esta institución se desempañaría durante 22 años con dedicación ejemplar y resultados altamente satisfactorios. Fue director de Deportes y maestro de Esgrima de la Escuela de Cadetes General Santander, donde obtuvo con sus alumnos, para la institución y el país, connotados triunfos en Colombia y el exterior.
También fue oficial de reserva en el curso para oficiales en el conflicto con el Perú.

Se organiza la esgrima
Por iniciativa de Alberto Nariño Cheyne, descendiente del prócer Antonio Nariño y como director de Educación Física de Colombia, se organizaron los Juegos Deportivos Bolivarianos. En conmemoración del cuarto centenario de la fundación de Bogotá en 1938, se organizaron del 5 al 22 de agosto, en la misma ciudad, los primeros juegos. El profesor Valderrama fue designado por la presidencia de Colombia.
Con la aparición de civiles y militares se conformó el primer equipo de esgrima: Camilo Vásquez Carrizosa, Luis Nieto Umaña, Hernando Torres Quintero, Ernesto Matiz Umaña, Alfonso Ahumada, Enrique Muñoz Rivas y Rafael Corredor Hurtado, entre otros.
Mediante el decreto 2216 del 3 de diciembre de 1939, el presidente Eduardo Santos reglamento en forma definitiva el deporte colombiano con una estructura de comités (COC). Reconoció en total dieciséis asociaciones deportivas entre ella la esgrima, con sede en Bogota.

Las Salas de Esgrima Rex, toda una odisea
Su afán por difundir la práctica de la esgrima como deporte y su compromiso decidido por la enseñanza de esta disciplina, llevó al maestro Valderrama a la realización de un proyecto ambicioso: el montaje de varias salas de esgrima.
Con los esgrimistas Ernesto Matiz y Ramiro Umaña, montó seis salas de esgrima en la capital con el nombre de “Sala Rex”. Una de ellas estaba situada en el centro de Bogotá, en la carrera 11; otra, en la Escuela de Cadetes de San Diego. Los implementos se importaron de Francia, de Emilio Echeverry, Juan Di-Doménico, Emiliano Camargo, Pablo Uribe, Jaime Duque, otros civiles y varios militares. En este mismo período, se dedicó a la elaboración de una escrito sobre la reglamentación y tratado de las armas de las armas florete, espada y sable. Como dato curioso, existe en su archivo personal una carta de recibo de una publicación sobre este tema, con firma autógrafa del entonces alcalde de Bogota Jorge Eliécer Gaitán.
Como profesora de esgrima del Ejército, continuó enseñando en el curso de Tenientes de la Escuela de Aplicación de Caballería.
Su matrimonio
Su vida personal en este año, se ve gratificada por su matrimonio con Margoth Mahé Jaime, en la iglesia de Lourdes de Bogotá. Ella sería en la sucesivo su compañera de vida, esposa dedicada y madre amorosa de sus tres hijos Gloria, Miguel y Alberto.
El Instituto de Educación Física tuvo como inicio la Ley 80 de 1925 la cual, mediante la creación de un Plan Nacional de Educación Física, permitió la formación de instructores de gimnasia para las escuelas y universidades. En 1936, mediante Decreto 1538, se conformó el Instituto Nacional de Educación Física (INEF) que fue incorporado a la Universidad Nacional de Colombia. El maestro Valderrama participó en su fundación y fue subdirector del mismo.
Como profesor de esgrima participó activamente en la formación de estos instructores que luego llevarían este deporte a grandes logros, en especial en las Olimpiadas y Juegos Nacionales. Precisamente, con motivo de la celebración de los V Juego Atléticos nacionales, en la ciudad de Bucaramanga en 1941, conformó el Comité Organizador y adicionalmente fue contratado como entrenado técnico de esgrima de los deportistas por la Dirección de Educación Física de Santander. En la universidad Nacional se desempeño como profesor de deportes. Este miso año nace la Asociación Colombiana de Educación Física.

Foto Val
No deja de sorprender la creatividad y permanente incursión del Miguel Valderrama en los diferentes campos profesionales y aptitudes artísticas. Es así como en 1942 monta, con su hermano Carlos, un estudio de arte y fotografía “Fotos Val Estudios Miguel A. Valderrama Hermanos” ubicado en la calle 19 número 6-65, en el centro de Bogotá, teléfono 69-78. Este estudio fotográfico se construyó en un sitio de reconocida predilección de la sociedad bogotana con una variada oferta de servicios.
Sin embargo, un suceso nefasto para él y su familia, vendría a acongojarlo. La muerte trágica de su hermano Carlos. Después de este duelo, trasladó su estudio a la calle 12 con carrera 6, frente al teatro Atenas, con el nombre de “Foto Estudio Val” donde funcionó hasta 1948, cuando el local fue incendiado junto con todo su archivo personal y fotográfico durante los eventos conocidos como “El Bogotazo”, con motivo de la muerte de Jorge Eliecer Gaitán. Se perdió con ello buena parte de la memoria fotográfica de la sociedad bogotana y muchos datos de su biografía.
El aprecio social
Su caballerosidad, porte y don de gentes, fueron siempre de aprecio social. En su archivo personal se encuentran diversas invitaciones a eventos sociales que van desde un baile en la Delegación de Francia, hasta un almuerzo celebrado el 6 de agosto de 1942, ofrecido por los oficiales de la Guarnición de Bogotá, en representación de las fuerzas militares de la nación, al presidente de la república doctor Eduardo Santos.
Por los estatutos de la esgrima
En 1946, el Jockey club de Argentina, lo premia, con la presea como Tirador de Mejor Estilo Latinoamericano. A su regreso, y en su empeño por comprometerse cada vez más con la organización de la esgrima colombiana, participa en el estudio y aprobación de los estatutos de la Asociación Colombiana de Esgrima, los cuales fueron aprobados por La Federación Nacional de Deportes. La Junta Directiva quedó conformada por Juan Di Doménico, presidente; Emiliano Camargo, secretario general; Juan Córdova, vicepresidente; Enrique Muñoz Rivas, vicepresidente; Emilio Echeverry, fiscal y Miguel Valderrama, presidente honorario.

Su libro, Tratado de la Esgrima con Daga
Se destaca igualmente su vinculación con la Policía Nacional, como maestro de armas. En el año 1946, con auspicio de la Escuela de policía General Santander, publica el libro Tratado de la Esgrima con Daga (Empleo de las Armas de Filo, Contrafilo y Punta).
La obra está dividida en los siguientes capítulos
-Generalidades
-De la escuela
-De cómo empuñar la daga
-Posición de atención, posición de guardia, pasos y movimientos
-De las paradas
-Parada de primera
-Parada de segunda
-Parada de tercera
-Parada de cuarta
-Parada de quinta
-Combates de escuela
-Lecciones de combate
-De la táctica
-Cualidades de esgrimista
La esgrima, su pasión y desempeño
Fueron muchas las preseas obtenidas por el maestro Valderrama y eventos en los cuales participó. Siempre perseverante en su pasión por este deporte, en especial por su compromiso en la formación de nuevos esgrimistas y su decisión por obtener para el país los mejores resultados. Su archivo personal, registra esos logros:
V Juegos Deportivos Centroamericanos del Caribe en Barranquilla, 1946.
Campeonato Nacional en las Tres Armas, obtenido en el subcampeonato, 1947.
Juegos Olímpicos de Londres, 1948. Delegado y entrenador de los equipos de Esgrima y Tiro. En este evento participó con los esgrimistas Alfonso Ahumada y Emiliano Camargo, este último clasificó en la semifinal en espada. Este mismo año participó en el Pentatlón Militar de Bogotá, donde obtuvo medalla.
En 1951 viajó, primero, a Caracas, Venezuela, a los lll Juegos Deportivos Bolivarianos, en donde participó en Esgrima y Tiro y obtuvo Medallas.
Luego, a Buenos Aires, Argentina, a los Primeros Juegos Deportivos Panamericanos donde también obtuvo Medalla. En los Primeros y Segundos Juegos Olímpicos Bolivarianos participó como delegado de la Presidencia de la República. También asistió a los Terceros Juegos Suramericanos en Buenos Aires, Argentina y los Segundos Juegos Centroamericanos y del Caribe en Ciudad de México. En 1954 participó como delegado de Colombia al Campeonato Suramericano de Pentatlón Moderno.
A nivel nacional, participó en los Juegos Atléticos Nacionales donde obtuvo Medalla. En 1955 participó en el Primer Campeonato de Esgrima donde obtuvo el primer puesto. Por su parte, la Asociación Colombiana de Esgrima le entregó, dados sus méritos, las insignias que lo acreditan como “Caballero de la Esgrima”.
En el Abierto de Esgrima Luker, en Manizales, obtuvo el primer puesto.
En 1955 participó como delegado en el Primer Cincuentenario de Caldas.
Este mismo año preparó para la competencia el Pentatlón Militar Suramericano, a celebrarse en Río de Janeiro, a un equipo conformado por el Mayor Vidal y los tenientes de Mozos y Escobar. Un destacado cuarto lugar, ente siete países, fue la recompensa de este esfuerzo, “una gran victoria mía” fueron las palabras del maestro Valderrama.
Cambiar las armas por el florete
En 1954 el profesor Valderrama fue llamado como Asesor de Deportes y Director de Sala de Armas de la presidencia de la República. En este cago dio clases de esgrima al presidente de la República Teniente General Gustavo Rojas Pinilla. Para tal efecto, consta de una autorización de entrada al Palacio, expedida por el Coronel Daniel Cuervo Araoz, Jefe de la Casa Militar de la Presidencia de la República: Como una forma de proporcionar la difusión de la esgrima, el profesor Valderrama le propuso al Presidente Rojas Pinilla “Cambiar las armas por el florete” y así fue como se abrieron más puertas a este deporte, en especial en las distintas escuelas de cadetes de las diferentes armas. Con ese propósito fueron contratados varios entrenadores de esgrima y educación física húngaros, quienes llegaron al país al término del mandato del presidente Rojas Pinilla.
Una pedana Olímpica, en el Congreso
Para las prácticas del esgrima y enseñanza, se decretó la construcción y dotación de un salón de esgrima, situado debajo del Salón Elíptico del Capitolio. Fue dotado de una pedana olímpica con todos los servicios (baño, cafetería, gradas para el público, zona de descanso, iluminación especial, espejos reflectados, vertieres, etc.) Allí se estrenó por vez primera el control electrónico de golpes para los eventos en espada. Posteriormente también se dotó a la estación 100 de la policía de otro salón de esgrima.
En 1960 y después de 22 años de impecable servicio como profesor de Armas en la diferentes guarniciones del país, el maestro Valderrama presentó su retiro.
En 1963 se retira de la Universidad Nacional de Colombia.
El Diplomático
Mediante decreto 24 del 8 de febrero de 1963, fue nombrado en España como Cónsul General con jurisdicción en Santander, León y Oviedo, nombramiento aceptado por Francisco Franco, entonces jefe del Gobierno español.
En el desempeño de su cargo en el consulado se destacó positivamente en los círculos sociales e intelectuales de Santander donde ganó sinceros amigos cuya repercusión aún se percibe en si descendientes. Como cónsul realizó una exitosa gestión, dejando en alto el nombre de la patria que tanto amara.
Siguiendo su formación como deportista, obtuvo ese mismo año, en Madrid, el titulo de escafandrista autónomo de 1° clase en el Centro de Investigaciones y actividades subacuáticas C.I.A.S.
Un final inesperado
A los 51 años y cuando se encontraba en plena gestión diplomática y gozando del aprecio y reconocimiento de la sociedad de Santander, España, falleció el 31 de noviembre de 1963, después de recibir como católico prácticamente en la fe de sus mayores, los Santos Sacramentos y Bendición Apostólica.





























