Por Diego Alejandro Vargas Ramírez
Periodista de el Comité Olímpico Colombiano
Como en la poesía, los versos corresponden a la unidad en la que se dividen, pero son sus rimas las que generan emoción; esa última palabra del verso brilla por su calidad. Luis Fernando Díaz Marulanda es la rima que encaja con el gol, el regateador que deslumbra hasta el sol y el mejor socio que un creador con el número ‘10’ pueda tener.
Desde sus inicios difíciles en el pueblo de Barrancas, en el departamento de La Guajira, el talentoso extremo colombiano consiguió regatear los problemas, atravesar las dificultades y anotarle un gol a la esperanza de un mejor futuro para su familia, mismo con el que hoy se proclamó como uno de los subcampeones de la Copa América 2024 con nuestro país.
Su talento estuvo presente desde el principio, pues desde su primera escuela, Cruz Valle Fútbol Club de Barrancas, su nombre recorrió con mérito varias partes del país hasta que encontró un puesto en la Selección Nacional Indígena de Colombia. La cita era en la Copa América de Pueblos Indígenas de Chile 2015, Lucho, con un don para desbordar por la banda izquierda, demostró su capacidad y obtuvo el subcampeonato del certamen junto con dos anotaciones.
‘El Flaco’, como lo llamaban sus compañeros por su condición física, fue la rima en aquella Selección Nacional Indígena a la que Carlos ‘El Pibe’ Valderrama acompañó. El histórico ‘10’ y el exjugador samario Jhon Jairo ‘Pocillo’ Díaz detectaron la aptitud de aquel guajiro luchador, por lo que lo recomendaron a la escuadra ‘Tiburón’.
La segunda división del fútbol colombiano lo acogió, el Barranquilla F.C. fue la casa para un príncipe que, apunta de disciplina y dedicación, convirtió su talento en realidad y su calidad en una magia casi imposible de replicar. Su preparación fue la pieza fundamental para llegar a la primera división colombiana, pero su habilidad plasmaba la capacidad para enfundarse la camiseta amarilla que representa a todo un país, misma que vistió, por primera vez, el 28 de agosto de 2018.
Fueron 106 partidos, 20 goles y nueve asistencias, los versos que el guajiro escribió durante los tres años que vistió la casaca del ‘Tiburón’, aquellas noches en las que su magia brilló, mucho más que la luna llena, no pasaron desapercibidas y como una estrella fugaz el sueño por progresar llegó en forma de una gran oportunidad.
Muchos querían explotar, en sus equipos, todo el juego y recursividad de ese joven colombiano, pero la elección fue el Porto, el conjunto que lo llevó hasta Europa y, sobre todo, a una de las escuelas más importantes para aprender y destacar a nivel internacional. Quizás, el destino hizo parte de ese traspaso a Portugal, pues en el pasado fue la casa de un indomable ‘Tigre’ samario, Falcao García, del mismo ‘10’ al que corea el estadio, James Rodríguez y otros destacados como Freddy Guarín, Matheus Uribe o Jackson Martínez.
Lucho despuntó con los ‘Dragones Azules’, a su rima con las asistencias y los goles se le agregaba el respeto y la admiración de sus rivales por su entrega y compromiso en cada carrera, regate o conducción. Aquel extremo por izquierda ganó los aplausos de un estadio y, tal vez del mundo, a punta de convicción, garra y pasión.
‘You Will Never Walk Alone’ (Nunca Caminarás solo), ese es el nombre de la canción de una hinchada que inmortaliza a uno de los mejores equipos de Europa. El Liverpool le abrió las puertas al colombiano para hacer parte del equipo y de su historia, su recorrido en el Porto fue el baluarte para ser el seleccionado en el cambio de generación de la delantera en Anfield Road.
Su nombre es Lucho, vino del Porto, vino a marcar, macar, marcar, marcar, él es Luis Díaz, es de Barrancas y ahora juega para Liverpool (…), esa fue la canción que la hinchada de Anfield le compuso al primer colombiano que debutó con la camiseta del club inglés e integra un temible ataque junto al egipcio Mohamed Salah y el uruguayo Darwin Núñez. Como sus aficionados lo mencionan, el guajiro pertenece a su historia y nunca caminará solo otra vez.
Desde los amistosos frente a Estados Unidos y Bolivia, Luis Díaz dejaba en claro que a la ‘Tricolor’ llegaba a darlo todo y un poco más, en ese momento sumó un gol y una asistencia, pero en la Copa América su fútbol tuvo un brillo sinigual. En lo individual sus regates irradiaron la alegría y el coraje por la banda, sus anotaciones fueron el reflejo de su crecimiento y el gol frente a Panamá evidenció su capacidad para controlar con suavidad el balón y permitirle alcanzar las estrellas, un par de segundos antes, de conocer a la red.
Junto a Daniel Muñoz, Camilo Vargas, Jhon Córdoba, Davinson Sánchez y, por supuesto, su aliado indiscutible, el ‘10’ James Rodríguez, Luis Díaz fue una de las rimas que devolvió la gloria y la sonrisa al país que tanto lo admira.





























