El 4 de agosto de 2023, murió en Cali La doctora Alma López Marmolejo, Médica y Cirujana, Especialista en Medicina del Deporte y diplomada en Docencia Universitaria y en NTIC´s Aplicadas a la Docencia Virtual Universitaria. Fue un ejemplo de mujer talentosa, que luchó contra la exclusión de género.

Por Ingrid Victoria Vallejo Lucena
Docente Corporación universitaria del Caribe CECAR. MS.c Metodología del entrenamiento deportivo Cuba. Esp. Periodismo deportivo. Profesional en Deporte
La doctora Alma López Marmolejo nació el 30 de enero en 1960 en Cali. Era la segunda hija de doña Olga Marmolejo Diez y don Luis Hernán López Vidal. Tres hermanos más completan la familia. Sus padres siempre apostaron a que sus hijos debían educarse en las mejores condiciones y, para su tiempo, Alma, tuvo el privilegio de estar en las mejores escuelas y universidades de su época.
Su infancia estuvo marcada por un padre cariñoso y poco convencional, que fue su inspiración de superación personal y profesional. Recuerda Almita, su hija mayor, que su madre le contaba cómo su abuelo era muy exigente y para poder tomarse unas vacaciones del colegio, aun cursando la primaria, don Hernán les ponía a desarrollar ejercicios de la Álgebra de Baldor. Esa era la única forma para salir a vacaciones. Después de un tiempo, dos de sus hermanos se profesionalizaron como ingenieros.
Desde niña se caracterizó por ser talentosa para las artes, la pintura, la poesía y el teatro, sensibilidad que llevó siempre como docente, médica deportóloga y también como madre. Doña Olga le decía de cariño La Pingua, porque le gustaba curar a as personas. Allí nació su interés por estudiar medicina en la Universidad Libre de Cali, de donde se graduó como médica y cirujana, en 1989. Diez años después logró uno de sus sueños: convertirse en especialista en medicina del deporte, en el Instituto Superior de Ciencias Médicas de La Habana, Cuba, en 1999. Decidió quedarse en la isla y años más tarde dio a luz a dos hermosas niñas, Alma y Olga.

Mujer de ciencia
La doctora López Marmolejo tuvo que luchar y lidiar con el machismo y sexismo del siglo XX. Su hija Alma expresa que su madre siempre fue “una persona libre… Ella siempre busco vivir su vida a su manera, fue una mujer muy fiel a sí misma, nunca hizo las cosas por el qué dirán, sino que seguía sus propios intereses y pasiones”. Además, su motivación y filosofía en la vida fue “seguir el corazón, y hacer lo que la hacía”. Desde muy joven siempre se distinguió por ser una persona inquieta y muy inteligente.
Su persistencia y tenacidad vislumbraron un futuro profesional brillante. Sus comienzos se dieron como médica residente, en la primera división de Millonarios, en 1994. Tiempo después, su talento se fue consolidando en el deporte de alto rendimiento, en distintas disciplinas deportivas, como marcha atlética y judo, con los equipos de Cuba, entre los años 1999 y 2000. Al cabo de un tiempo fue incursionando como docente e investigadora en la Institución Universitaria Escuela Nacional del Deporte, y a su vez ejercía como médica deportóloga en diferentes eventos deportivos a nivel nacional e internacional. Su capacidad de trabajo e ingenio le permitió rediseñar el Centro de Rehabilitación Cardíaca y crear el Centro de Acondicionamiento Físico, en la Clínica de Occidente, del 2005 al 2008.
La doctora Alma siempre se preocupó por el bienestar de los atletas. Así lo demostró, no solo realizando intervenciones de pruebas de laboratorio, sino que, por su empatía hacia las inquietudes y desavenencias de los atletas, terminó prestando atención médica independiente, y decidió tener su propio consultorio, para posibilitar desarrollar investigaciones que ayudaran a los procesos de preparación de atletas que necesitaran atención extra. Otros de sus logros profesionales más recientes fueron ser médica deportóloga de cabecera, en los juegos Panamericanos Paralímpicos, Bogotá 2023, año de gran respaldo a muchos deportistas que acompañó durante este tiempo.
Se destacó siempre por ser excelente docente. Su desempeño profesional llegó a distintos lugares del país y del extranjero, como Boyacá y Manizales (Colombia), Ecuador, México, entre otros. Sus investigaciones siempre estuvieron en función de la medicina del deporte. Y fue invitada especial para una gira académica por México, en Guanajuato.

Entre sus aportes científicos seis libros fueron publicados, en los cuales referencia a la medicina y al deporte como pilares centrales. Entre ellos se reconoce, el Control Biomédico del Entrenamiento Deportivo–Control morfofuncional para los diferentes niveles de preparación física, publicado en el 2007, como su primera obra. Otro de sus intereses se basó en la rehabilitación cardíaca, a partir de estudios de casos, publicado en el 2014. Cada libro abrió la posibilidad a seguir investigando e inquietando el arduo trabajo de los médicos deportólogos, pero también los retos que enfrenta el deporte de altos logros. Finalmente, su obra número siete hace mención al diagnóstico morfofuncional de las empresas en Colombia, que quedó en proceso de publicación, pero ya está avalado por pares académicos.
La doctora Alma López Marmolejo dejó un legado científico-técnico para el deporte nacional e internacional, enlazado a encontrar la manera de ayudar, acompañar, solidarizarse con las dificultades de los atletas y su equipo técnico, pero, sobre todo, a extender sus manos al servicio del deporte competitivo y alto rendimiento. Tanto así, que toda su contribución científica la llevó a conocer lugares y personas de todas partes del mundo, hasta encontrar en algunos una familia.
Historia de Thiago y su tía Alma
Mi nombre es Thiago. Soy profesor de educación física e investigador en el área de envejecimiento y ejercicio físico. Todo sucedió en el año 2013, cuando buscaba material sobre fisiología del ejercicio aplicada al envejecimiento, y terminé incorporándome a un grupo de fisiología, en Facebook de Colombia, que la profe Alma gestionó y me mandó mensaje y me preguntó ¿porque estaba mirando ahí? Le dije que no había material en portugués y quería ver si alguien tenía algún material en este tema. Ella dijo que no había y se fue del grupo.
Cuando era el año 2014, vi un post suyo en Facebook sobre el congreso que organizaría en el 2015. La contacté nuevamente, le pregunté si necesitaría un ponente para el evento y le expliqué toda mi formación académica, y ella, muy emocionada, dijo que comprobaría si realmente me sería posible participar. Y al principio les confieso que tenía mucha aprensión de ir a otro país y conocer a un maestro en Colombia. El viaje fue maravilloso. El día de la conferencia me sentí nervioso, porque no hablo español correctamente. La profe Alma fue amable con mi corazón. Me ayudó a terminar la charla. Ella me llevó a conocer varios lugares increíbles. Nos reímos mucho. Me dio vergüenza mi charla, y ella dijo que me entendía y que no debía preocuparme por eso. Después de un rato hablamos de eso, bromeé con ella y le dije que se parecía a mi madre, por escucharme y tranquilizarme. Ella dijo: “te voy a adoptar como mi sobrino”. A partir de ahí hablamos como sobrino y tía, y en cada conversación ella me recordaba mi viaje a Colombia. Mi relación con la profe Alma realmente dejó un legado en mi vida académica, vital y familiar, ya que ella siempre se preocupó por mis padres. Hoy, cada conferencia a la que me invitan se la dedico a ella.





























