El pasado 11 de junio murió en Estados Unidos el ex ciclista bogotano Jorge Luque, uno de los más recordados corredores colombianos de los años pioneros de nuestro ciclismo. Luque formó parte del grupo de cundinamarqueses que se enfrentaban con los antioqueños en los años 50 del siglo XX. También es recordado porque fue un ciclista poco disciplinado y muy enamoradizo.

Jorge Alfonso Luque Ballén fue un particular prototipo de los pioneros del ciclismo colombiano de los años cincuenta del siglo XX: natural, espontáneo y auténtico, y por lo tanto poco amigo de las reglas, de la disciplina y de la formación deportiva adecuada, hasta el extremo de tener un estilo antitécnico para montar en bicicleta y no aceptar cambiarlo nunca.
A pesar del esfuerzo grande de recorrer kilómetros y kilómetros sobre una bicicleta pesada y en carreteras intransitables, Luque, apodado el Águila Negra de Cundinamarca, se gozaba las carreras y tenía tiempo para la farra y para ejercer el papel de conquistador de mujeres atraídas por su pinta y su galantería.
Jorge Luque nació el 20 de mayo de 1936, en Bogotá y desde muy joven se dedicó al ciclismo, que en esos años trataba de consolidar la Vuelta a Colombia, iniciada en 1951. Desde 1955 fue uno de los personajes de la carrera, ya sea porque eventualmente se destacaba como corredor, aunque no con el brillo de personajes como Ramón Hoyos Vallejo o Efraín Forero Triviño, o por su alto rendimiento en carretera, luego de largas noches de bohemia.
Sin embargo, dos hechos lo hicieron famoso en esa década. El primero, formar parte de los equipos de Cundinamarca que sostenían una guerra (literalmente) con los antioqueños, que alcanzaba niveles peligrosos, por las agresiones de que eran víctimas los paisas, cuando llegaban a Bogotá, y los del altiplano, cuando arribaban a Medellín. El segundo hecho, haber conformado la delegación colombiana que regresó a los Juegos Olímpicos, para no faltar más, en los celebrados en Melbourne, Australia, en la antípoda del mundo, en 1956, que estuvieron precedidos por una campaña para conseguir recursos y un larguísimo viaje en un avión D-C 3, que hoy se conserva en el Parque Jaime Duque, de la población de Briceño, en Cundinamarca.

Jorge Luque comenzó su presencia en las carreteras colombianas en 1954, con 18 años, como novato en la Liga de Cundinamarca. Al año siguiente, cuando era un completo desconocido ganó el título del Campeonato Nacional de Ruta, en Bogotá, gracias a sus condiciones, pero también a la no presencia de los ciclistas antioqueños, quienes se ausentaron, como protesta porque en la última Vuelta a Colombia habían sido agredidos por aficionados capitalinos, como parte de la mencionada rivalidad.
El año de 1956 fue tal vez el más brillante de su carrera, porque fue segundo en la Vuelta a Colombia y participó en el equipo colombiano de ciclismo que asistió a los Olímpicos de Melbourne, conformado por los antioqueños Ramón Hoyos, Honorio Rúa, León Ángel Mejía y Octavio Echeverry; los cundinamarqueses Jorge Luque El Águila Negra, Héctor Monsalve y Pablo Hurtado, y el vallecaucano Jaime Villegas. Ramón Hoyos fue el mejor colombiano, al finalizar en la 13ª casilla, en la prueba ganada por el italiano Ercole Baldini. Pablo Hurtado y Jaime Villegas terminaron 39 y 40, respectivamente, mientras Jorge Luque se retiró, luego de una fuerte caída. Por equipos Colombia ocupó el octavo lugar.





























