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Revista Olímpica

Ingrit Valencia, la pionera del boxeo femenino colombiano

Catorce medallas conquistó Ingrit Valencia en el ciclo olímpico, desde el bronce en los Juegos Suramericanos Medellín 2010 hasta el bronce de los Juegos Panamericanos Santiago 2023. Fueron nueve oros, una plata y tres bronces, incluido el bronce olímpico de Rio 2016. 

Por Filiberto Rojas Ferro

Coordinador de Comunicaciones Comité Olímpico Colombiano

Desde las montañas de Morales, Cauca, hasta el podio olímpico de Río de Janeiro, la historia de Ingrit Valencia Victoria es una epopeya marcada por el esfuerzo, la resiliencia y el coraje. 

Nacida el 3 de septiembre de 1988, creció en un hogar campesino junto a su madre Rubiela y sus hermanos Yurley y Jerson. Sin la presencia paterna, fueron los abuelos Julio Valencia y Aurora Victoria quienes la criaron entre labores del campo, cocinas de leña y una infancia moldeada por la necesidad.

En su niñez, la vida rural le enseñó a cortar caña, pelar yuca y armar el fogón con leña. Todo mientras las sombras del conflicto armado se cernían sobre su región. A los 10 años, cuando la salud de sus abuelos se quebró, Ingrit se trasladó a Cali. Fue el inicio de una nueva etapa: un reencuentro con su madre y sus hermanos, y el comienzo de una adaptación compleja a la vida urbana.

En el Colegio San Miguel, la pequeña Ingrit encontró un entorno hostil que la obligó a defenderse a golpes. Peleaba por respeto, y lo ganó. Aquellas riñas escolares, lejos de hundirla, despertaron en ella un instinto de lucha que más adelante la llevaría al ring. Fue uno de sus compañeros quien la animó a conocer un gimnasio de boxeo. Ingrit fue, sin mayor expectativa que hacer ejercicio, pero las peleas del colegio ya la habían entrenado.

Sin embargo, la vida le tenía reservados otros retos. Una “locura de juventud”, como ella misma lo llama, la convirtió en madre de Johan Estiven. Colgó los guantes para dedicarse a su hijo y sobrevivir trabajando como cocinera. Se levantaba a las cuatro de la mañana para alimentar a los obreros de una obra en construcción, y con el poco dinero que ganaba apenas lograba cubrir lo básico. Un día, se miró al espejo y se vio diferente, cambiada. Regresó al gimnasio no por el boxeo, sino por su figura. Pero el fuego que había dejado dormido volvió a encenderse.

Fue en 2010 cuando el destino le ofreció una primera gran oportunidad: el primer Campeonato Nacional de Boxeo Femenino, clasificatorio a los Juegos Suramericanos de Medellín. Ingrit ganó. Ese mismo año subió al podio suramericano con un bronce. A partir de ahí, comenzó su carrera en la selección nacional bajo la dirección del entrenador tolimense Raúl Ortiz.

La relación entre ambos, primero deportiva, pronto se transformó en una historia de amor. A pesar del escepticismo que despertó su vínculo —ella, figura del Valle; él, técnico del Tolima—, Ingrit tomó una decisión que cambiaría su destino: se trasladó a Ibagué con su hijo para construir una vida junto a Raúl y apostarle con todo al ciclo olímpico hacia Río 2016.

Desde entonces, su camino fue ascendente. En los Juegos Bolivarianos de 2013 obtuvo plata. Luego vinieron más triunfos, más medallas y más sacrificios. Hasta que, el 16 de agosto de 2016, en el ring olímpico de Río, Ingrit hizo historia: venció por decisión unánime a la subcampeona mundial Peamwilai Laopeam, y aseguró la medalla de bronce en los 51 kg. Era la primera colombiana en subir al podio olímpico en boxeo.

“Fue una experiencia inolvidable, un mundo completamente distinto a lo que había vivido. En Río tuve que guerrear, combatir y sufrir, pero también disfrutar de un ambiente único”, recuerda.

Su consagración no terminó en Brasil. En 2022, alcanzó la medalla de plata en el Campeonato Mundial de Boxeo Femenino en Turquía, solo superada en la final por la local Buse Naz Çakıroğlu. Para entonces, ya era mucho más que una medallista olímpica: era la gran pionera y referente del boxeo femenino en Colombia.

Ingrit Valencia, abanderada de Colombia en Río 2016.

Gracias a su impulso, nuevas generaciones se abrieron paso: Jessica Caicedo, Yeni Arias, Angie Valdés, entre otras jóvenes promesas. Ingrit, la niña de Morales, se convirtió en símbolo de lucha, inspiración y superación. La que rompió estigmas y abrió caminos. La que, a punta de golpes, tejió una vida digna de medalla de oro.

CIFRA

14 medallas conquistó Ingrit Valencia en el ciclo olímpico, desde el bronce en los Juegos Suramericanos Medellín 2010 hasta el bronce de los Juegos Panamericanos Santiago 2023. Fueron 9 oros, una plata y tres bronces, incluido el bronce olímpico de Rio 2016.