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“Los deportistas conocen la fatiga, pero no les pesa”: Papa Francisco

Una de las más reconocidas pasiones del Papa Francisco (q.e.p.d.), que reafirmaron la humanización de la figura que representaba y de la imagen de la Iglesia Católica fue el amor por el deporte, que expresaba con la rapidez y la espontaneidad de un hincha, estuviere donde estuviere.

Por Alberto Galvis Ramírez

Director de la Revista Olímpica

El Papa Francisco mantuvo durante su pontificado las puertas abiertas del Vaticano a todo el mundo, incluidos quienes profesaban una fe distinta, condición que lo convirtió en un hombre universal.

Y el deporte estuvo incluido como una pasión con fuerza propia.  

Hincha confeso y orgulloso del equipo San Lorenzo de Almagro, del cual fue socio durante toda su vida, con el carné 88.235, en la categoría de “activo simple”, como cualquier otro socio, Francisco conversó con decenas de figuras del deporte, en el mismo salón en el cual recibió durante su pontificado a  notables de todo el mundo, como presidentes, escritores, intelectuales, economistas, científicos,  librepensadores y gentes del común.

Sin embargo, mientras a algunos visitantes poderosos los recriminó por sus decisiones desde el poder, a los atletas los recibió con expresiones mucho más alegres y generosas, y los comparó con los santos, porque “conocen la fatiga, pero no les pesa”. 

Como nunca había ocurrido tras el fallecimiento de los papas a través de la historia, la muerte de Francisco dio lugar a miles de expresiones de gratitud y pesar, en importantes núcleos del deporte, empezando por el Comité Olímpico Internacional, porque su presidente saliente, el alemán Thomas Bach, el día de su fallecimiento invitó a todas sus federaciones afiliadas a “suspender las actividades deportivas programadas para hoy y a guardar un minuto de silencio en los eventos competitivos programados en Italia, durante el resto de la semana”. 

Aunque amaba todos los deportes, el fútbol lo cautivaba, porque según él “es el más bello del mundo”, pues enseña para la vida, a jugar en equipo: “El balón se convierte en un medio para invitar a personas reales a compartir amistad, a encontrarse en un espacio, a mirarse a la cara, a desafiarse mutuamente, para poner a prueba sus habilidades”, dijo en 2019, ante jóvenes futbolistas italianos, en el Vaticano.

El Papa Francisco y Diego Maradona.

El patadura del fútbol

Como buen argentino, la niñez y la juventud de Jorge Bergoglio pasaron por “veredas”, “potreros”, como se llaman en ese país las canchas de tierra en donde comienzan todos los futuros ases.

Sin embargo, él mismo reconoció que era tan malo, que lo apodaron pata dura, en su corta incursión en este deporte.

En 1946, por herencia familiar se enamoró del San Lorenzo de Almagro, del cual se convirtió en un fiel hincha, hasta el día de su muerte. En agradecimiento, el club argentino bautizará Papa Francisco, al estadio que están construyendo en el barrio Boedo.

Era tan grande su pasión por este deporte, que el Papa Francisco montó en el Vaticano un Museo del Fútbol, con elementos como la camiseta que le regalara Diego Maradona, reliquias del San Lorenzo de Almagro y otros objetos donados por jugadores.

El Papa Francisco, con Egan Bernal.

Deportistas colombianos recibidos por el Papa

Varios fueron los atletas colombianos que fueron recibidos por el Papa Francisco, en el Vaticano. El 16 de junio de 2021, el ciclista Egan Bernal, ganador del Tour de Francia de 2019 y del Giro de Italia del 2021, se reunió con el Papa Francisco y le entregó dos obsequios muy particulares: una bicicleta marca Pinarello Dogma F12, fabricada exclusivamente para el pontífice, con los colores de la bandera argentina y el escudo de armas del Papa Francisco, que luego fue subastada por 14.000 euros.

Egan expresó que fue una experiencia “única… la más bonita de mi vida”.

Iván Ramiro Córdoba y su familia, en su encuentro con el Papa Francisco.

El Papa Francisco también fue visitado por los futbolistas colombianos Iván Ramiro Córdoba y Carlos El PibeValderrama, en sesiones independientes.

Córdoba le regaló la camiseta número 2 que él portó durante el período 1998-1999, en el cual jugo en el equipo de los amores del Pontífice, el San Lorenzo de Almagro. 

Valderrama compartió con el Papa Francisco con ocasión de un partido jugado en Roma, con leyendas del fútbol mundial, en contra de la discriminación social, organizado por Scholas Occurrentes y la Fundación PUPI italiana, fundada por el jugador Javier Zanetti.

También visitó al Papa Francisco, el futbolista Rafael Santos Borré, en febrero del 2017, como parte del equipo Villarreal de España.

El Papa Francisco, con el Pibe Valderrama y su esposa.

Similitudes con la filosofía olímpica

Para continuar estas sencillas letras sobre Jorge Bergoglio, el Papa Francisco, mencionemos un tema mucho más sutil, pero igualmente demoledor: la similitud de sus creencias y doctrinas, con la filosofía olímpica.

El Papa Francisco pregonó desde sus púlpitos, sus conferencias, sus escritos, sus entrevistas, en fin desde su palabra, valores y principios idénticos a los pilares del movimiento olímpico. En la Carta Olímpica se consagra: que el olimpismo es «una filosofía de la vida, que exalta y combina en un conjunto armónico las cualidades del cuerpo, la voluntad y el espíritu. Al asociar el deporte con la cultura y la formación, el Olimpismo se propone crear un estilo de vida basado en la alegría del esfuerzo, el valor educativo del buen ejemplo, la responsabilidad social y el respeto por los principios éticos fundamentales universales».

De esta raíz se desprenden valores como justicia, paz, no discriminación, inclusión, respeto, humanismo, solidaridad, sostenibilidad, medio ambiente e igualdad, entre otros, que defendió el Sumo Pontífice y que lo hicieron un hombre universal y progresista.

El Papa Francisco, en frases

Como una prueba indiscutible de su afinidad con el deporte, cerremos este artículo con algunas frases pronunciadas por el Papa Francisco, el 30 de septiembre de 2022, en el Aula Pablo VI de El Vaticano, durante la Cumbre Internacional «Deporte para todos. Cohesionado, accesible y adaptado a cada persona, en la cual participaron jóvenes de muchos países del mundo. En una de esas frases se refirió específicamente al lema olímpico:

-“Si el mundo del deporte transmite unidad y cohesión puede convertirse en un formidable aliado para construir la paz”.

-“Los animo a comprometerse para que el deporte sea una casa para todos, abierta y acogedora. Que en esta casa nunca se pierda el ambiente familiar: que se pueden encontrar, incluso en el mundo del deporte, hermanos y hermanas, amigos y amigas. Estoy cerca de ustedes en esta misión, y la Iglesia les apoya en su compromiso educativo y social”.

-“Han venido de muchas partes del mundo, representando a las más diversas organizaciones deportivas e instituciones civiles y religiosas. Los anima una noble motivación: la de comprometerse con la promoción de un deporte que sea para todos, que sea cohesionado, accesible y a la medida de toda persona. Un gran compromiso, un reto que nadie es capaz de llevar a cabo solo. Pero ustedes saben muy bien que para conseguir objetivos altos, arduos y difíciles -altius, citius, fortius – hay que jugar en equipo, hay que juntarse, communiter”.

-“La Iglesia está cerca del deporte, porque cree en el juego y en la actividad deportiva como lugar de encuentro, de formación de valores y de fraternidad. Por eso el deporte está en casa, en la Iglesia, especialmente en las escuelas y oratorios o centros juveniles”

-“Me gusta recordar a los atletas, incluso a los profesionales, que no pierdan el gusto por el juego y que sepan vivir el deporte manteniendo el espíritu ‘amateur’. La dimensión del juego es fundamental, sobre todo para los más pequeños: da alegría, genera sociabilidad y crea amistades, y al mismo tiempo es formativo. A través del deporte se pueden establecer relaciones sólidas y duraderas. El deporte es un generador de comunidad”.

-“Hoy en día, tenemos una gran necesidad de una pedagogía de la paz, de fomentar una cultura de la paz, partiendo de las relaciones interpersonales cotidianas y llegando a las relaciones entre los pueblos y las naciones. Si el mundo del deporte transmite unidad y cohesión, puede convertirse en un formidable aliado para construir la paz”.

-“En nuestras sociedades, por desgracia, existe la cultura del descarte, que trata a los hombres y a las mujeres como productos, que se usan y luego se desechan. Como deportistas, pueden ayudar a combatir esta cultura del descarte, con un sentido de responsabilidad educativa y social. ¡Cuántas personas en situación de marginación han superado los peligros del aislamiento y la exclusión precisamente a través del deporte! La práctica de un deporte puede convertirse en una vía de redención personal y social, una forma de recuperar la dignidad”.

-“Por ello, el deporte debe concebirse y promoverse en la lógica de la generatividad, pues si está bien organizado, contribuye a generar personalidades maduras y exitosas, y constituye una dimensión de la educación y la socialidad. Fuera de esta lógica, corre el riesgo de caer en la «máquina» del negocio, del beneficio, de una espectacularidad consumista, que produce «personalidades» cuya imagen puede ser explotada. Pero esto ya no es deporte. El deporte es un bien educativo y social y debe seguir siéndolo”.

-“Todos tenemos la responsabilidad de garantizar que el deporte sea accesible para todos. Hay que eliminar las barreras físicas, sociales, culturales y económicas que impiden o dificultan el acceso al deporte. El compromiso es que todo el mundo tenga la oportunidad de practicar deporte, de cultivar -podría decirse que «entrenar»- los valores del deporte y convertirlos en virtudes. Sin embargo, no basta con que el deporte sea accesible. Junto con la accesibilidad debe haber aceptación: es importante que encuentre la puerta abierta, pero también que haya alguien que me acoja. Alguien que mantiene la puerta del corazón abierta a todo el mundo y, por tanto, ayuda a superar los prejuicios, los miedos, a veces simplemente la ignorancia”.

-“Acoger significa permitir que cada uno, a través de la práctica del deporte, pueda ponerse en juego, medirse con sus límites y aprovechar al máximo su potencial”.

-“De este modo se promueve un deporte adaptado a cada persona, y cada persona puede desarrollar sus talentos, partiendo de su propia condición, incluida la fragilidad o la discapacidad. Es una aventura que los atletas conocen bien, porque ninguno de ustedes es un superhombre o una supermujer: tienen sus límites y tratan de dar lo mejor de ustedes mismos. Esta aventura tiene el aroma del ascetismo, de la búsqueda de lo que nos perfecciona y nos hace ir más allá. En la raíz de esta búsqueda está, después de todo, la tensión hacia esa belleza y plenitud de vida que Dios sueña para cada una de sus criaturas”.