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Luz Mery Tristán, adiós a una pionera

El pasado domingo, 6 de agosto, fue asesinada en Cali la ex deportista Luz Mery Tristán, recordada por haber sido pionera en Colombia, en la rama femenina, como patinadora y ciclista. Fue la segunda campeona mundial en patinaje de carreras, en 1990, en Bello, Antioquia.

Por Alberto Galvis Ramírez

Director de la Revista Olímpica y presidente de la Academia Olímpica Colombiana.

Nacida en Pereira, criada en Cali, consagrada en Bello, hija de padre español y madre paisa, Luz Mery Tristán no podía ser otra cosa que una mujer universal, admirada en todas partes. Pionera del patinaje femenino contemporáneo de Colombia y de los triunfos internacionales que comenzaron en 1990, a la deportista le cabe, además, un segundo mérito, como iniciadora de otro deporte en Colombia, porque integró el primer equipo femenino de ciclismo que participó en el Tour de Francia, en 1986. Pero esta pasión fue pasajera porque poco después de asimilada la dura experiencia, regresó al deporte en el cual estaba destinada a ser estrella. 

Los resultados deportivos y los éxitos personales, por lo menos hasta el final de los años 90, hicieron de esta hermosa deportista el prototipo de mujer ideal y la convirtieron en un icono y en el amor platónico de muchos colombianos.

Luz Mery Tristán Gil nació el 1º de abril de 1963, en Pereira. Fue la mayor del hogar del ciudadano español Basilio Tristán Varón y de la antioqueña Luz del Socorro Gil, en el cual nacieron, además, sus hermanos Victoria Eugenia y Juan Carlos. A los dos meses de nacida su familia se trasladó de Pereira a Cali, en donde ha transcurrido el resto de su vida.

La infancia de Luz Mery y de su familia fue cómoda, gracias a que su padre fue dueño de varias librerías en Cali, Pereira y Bogotá. Por eso pudo brindarles a sus hijos el estudio en importantes colegios como el Hispano Americano y el Bennet, del cual se recibió como bachiller.

Su primer contacto con el patinaje sucedió a los 14 años de edad, cuando una amiga y vecina del barrio San Fernando, en donde vivía, le prestó sus patines y ella rodó algunos metros por pura curiosidad y quedó fascinada, porque se sentía navegar sobre la tierra en un imaginario y fantástico aeroplano. Pocos días después le escribió a una tía residenciada en Miami, Estados Unidos, para que le enviara un par de patines, petición que fue satisfecha por su pariente, quien con esta donación daba comienzo a una carrera que años después sería brillante.

Alguna vez, atraído por la belleza y por las condiciones que percibió en ella, Álvaro Lenis, uno de los más importantes jugadores de hockey del Valle del Cauca, le aconsejó que aprendiera este deporte, porque podría tener un buen futuro. Luz Mery acató la sugerencia y se afilió a una de las escuelas de patinaje de la liga. Desde entonces aprendió las nociones técnicas básicas y los requisitos de disciplina y responsabilidad que la convirtieron en la corredora más seria del naciente patinaje femenino del Valle del Cauca. 

Su hiperactividad la hizo incursionar en varios deportes, como el voleibol, las pesas, el ciclismo y el triatlón, además del patinaje. Las bases físicas y emocionales que levantó mientras definía su perfil como deportista la dejaron lista para ser figura del último de sus deportes.

En 1979 se realizó en Pereira el Primer Campeonato Nacional Femenino de Patinaje y Luz Mery Tristán, en representación de su departamento, ganó cinco medallas de plata, en 300, 500, 3.000, 5.000 y 10.000 metros, que, aunque fue una gran cosecha, le dejaron la frustración de haber sido la segunda en todo.

En 1980 todo cambió y ganó todas las competencias en las que participó en el nacional. 

Antes y después del ciclismo

Ese año, Luz Mery Tristán asistió por primera vez a un mundial, el celebrado en Bélgica. Dos años después fue octava en los 10.000 metros en el realizado en Mar del Plata, Argentina, actuación que le valió los mejores comentarios sobre su futuro.

En 1983 integró el seleccionado colombiano que concurrió a los Juegos Panamericanos en Caracas, Venezuela, y en los 5.000 metros obtuvo la revancha de las rivales que la habían vencido en el torneo argentino del 82, las representantes de Estados Unidos.

En 1985 fue subcampeona en la misma prueba, en el panamericano efectuado en Medellín.

Luz Mery, cuarta de izquierda a derecha, como parte del equipo colombiano que participó en el Tour de Francia, rama femenina, en 1986.

En 1986, Luz Mery decidió dedicarse al ciclismo de alta competencia, con el equipo Postobón que tenía previsto asistir a todas las pruebas del calendario nacional de ese año y al Tour de Francia de 1987.

Luz Mery llegó al ciclismo femenino por invitación del ex corredor y técnico cundinamarqués Efraín El ZipaForero (q.e.p.d.), quien con Manuel Arias integró un conjunto del cual formaron parte inicialmente, además de la pereirana, Nelly Alba, Maritza La Condorita Corredor y Adriana Muriel. El club fue afiliado a la Liga de Ciclismo de Bogotá y participó en las competencias que desde entonces fueron programadas para las damas.

Luz Mery Tristán, durante su participación en el Tour de Francia Femenino, en 1986. Foto: La Ruta del Escarabajo.

Convencido Forero de la capacidad de sus corredoras decidió proponer lo que fue considerado una locura en su momento: integrar un equipo que corriera el Tour de Francia femenino. La propuesta fue aceptada por Samuel Calderón, presidente del club Postobón. Finalmente, Forero conformó el equipo con las cuatro corredoras de su club, reforzadas con Rosa María Aponte, Rosa Emma Rodríguez, Alicia Bulla y Libia Ortega. La actuación en Francia fue buena, porque algunas corredoras terminaron el duro recorrido, entre ellas Luz Mery, en contra de una fuerte opinión de gente vinculada al ciclismo, que llegó a apostar que el equipo quedaría eliminado en la primera etapa.

La determinación tomada por Luz Mery Tristán de correr el tour fue recibida con enojo por los dirigentes de la Federación Colombiana de Patinaje, que decidieron no incluirla en ninguna delegación al exterior, luego de la desintegración del equipo de ciclismo, por decisión de la firma patrocinadora, una vez concluyó la carrera.

Algo resentida, Luz Mery se alejó del patinaje en el resto de ese año y se dedicó al modelaje, por invitación de una empresa caleña que la tuvo en cuenta para presentar unos modelos de ropa deportiva.

Una vez terminada la prueba y los juegos, Luz Mery consideró que esa había sido la más importante figuración de su vida, pero que aún tenía que aprender mucho para lograr el máximo objetivo que se había propuesto, el de ser campeona mundial. Su vida ordenada y su disciplina y entrega total le habían permitido mejoras técnicas en algunas de sus falencias, como la lentitud en el remate. Con más velocidad y superior fortaleza gracias a las pesas, otro de los deportes complementarios para su preparación, Luz Mery Tristán avanzaba con seguridad hacia la adquisición de las valencias que le permitieran ser la mejor del mundo. En ese momento pensó que en el mundial de 1988 podría alcanzar la consagración.

Pasarían dos años para alcanzar la gloria, pero en los mundiales de 1988, en Italia, y 1999, en Nueva Zelanda, obtuvo las primeras medallas de bronce del patinaje femenino de Colombia en la prueba de 3.000 metros.

Al comenzar 1987, la corredora regresó a los entrenamientos de patinaje y se reconcilió con la federación. Al promediar el año logró su primera hazaña al ganar una medalla de oro en la competencia de ruta, sobre 5.000 metros, de los Juegos Panamericanos, celebrada en el autódromo de Indianápolis, escenario de importantes programas de automovilismo como la Fórmula Uno.

La devoción por la Virgen

En esta segunda etapa de su vida, Luz Mery Tristán tuvo una completa transformación en sus hábitos y costumbres, cambio que le permitió encaminarse hacia un estado óptimo en lo personal y en lo deportivo.

En lo personal, las vírgenes de Fátima y La Milagrosa fueron sus mejores soportes espirituales. Antes de las competencias les pedía que le dieran fuerzas y la empujaran hacia la victoria. A partir de entonces sus dos compañeras nunca la desampararon.

En lo deportivo, la disciplina fue su primera herramienta de trabajo. Como buena pereirana-caleña, Luz Mery era una excelente bailarina y aficionada a la rumba. Esta pasión debió abandonarla para dedicarse con seriedad a los entrenamientos y a las competencias. De igual manera tuvo que cambiar la alimentación. Dejó a un lado los suculentos sancochos vallunos, las bandejas paisas y los postres que la nutrieron desde niña, para hacer una dieta baja en grasas y en dulces en busca de una mejor masa muscular. Y, desde luego, tuvo que someterse a agotadoras sesiones de entrenamiento de hasta ocho horas diarias en las épocas previas a los campeonatos internacionales.

Luz Mery Tristá, sexta de izquierda a derecha, fila de atrás, integrante de la delegación colombiana que participó en el Mundial de Patinaje celebrado Bello, Antioquia, en 1990, en el cual ganó el título mundial de los 5.000 metros puntos.

La consagración en Bello, en 1990

La carrera deportiva de Luz Mery Tristán, luego de los mundiales de 1988 y 1989, debía llevarla al primer campeonato universal de ruta que organizaría Colombia en Bello, Antioquia, en 1990. Una vez realizados los chequeos, Luz Mery clasificó en la selección dirigida por el australiano Billy Begg.

El lunes 13 de noviembre Luz Mery Tristán alertó sobre sus posibilidades en el torneo, al protagonizar un impacto publicitario de grandes dimensiones. Impulsada por el equipo masculino de Colombia conformado por Guillermo León Botero, Hernando Montaño, Sergio Pino y Libardo García, estableció un tiempo de tres minutos siete segundos y 40 centésimas, cuatro segundos mejor que la marca mundial homologada a la italiana Marissa Falgiari desde agosto de 1987. Aunque el registro no podía ser aceptado por las autoridades internacionales, sus repercusiones beneficiaron a Colombia, porque, atraídos por la fama de la linda corredora aparecieron los patrocinadores que faltaban para financiar el certamen. 

La proeza fue presenciada por los técnicos de Estados Unidos, Italia, Australia y Argentina, quienes elogiaron a la colombiana, que desde ese momento fue incluida entre las favoritas para ganar medalla en los 3.000 metros. En esta competencia, sin embargo, Luz Mery Tristán fue tercera, detrás de las italianas Antonela Mauri y Luana Pillia, ganadoras del oro y la plata, respectivamente.

Al otro día la pereirana ascendió en el podio al ser segunda en la final de 500 metros, ganados por la italiana Luana Pillia. 

Luz Mery Tristán, en el podio como campeona mundial de los 5.000 metros puntos, en el Mundial de Patinaje, en Bello, Antioquia, en 1990.

El 17 de noviembre fue el gran día. Luz Mery Tristán se coronaba campeona mundial de los 5.000 metros a puntos luego de una ordenada y titánica tarea de equipo adelantada con sus compañeras Claudia Ruiz y Bibiana Calle. Las dos corredoras limpiaron el camino para abrirle paso a la vallecaucana, quien terminó consagrada como la mejor del mundo.

Meta cumplida y despedida

Con la aureola de estrella terminó ese año la carrera deportiva de Luz Mery Tristán y comenzó la década de los años 90. La campeona mundial abrió su propia fábrica de ropa deportiva, de la cual empezó a derivar el sustento, gracias a la buena acogida que tenían sus productos y a la simpatía que despertaba su hermosa figura.

Luz Mery Tristán fue una de las novias del deporte colombiano. A su belleza, porte y elegancia, les agregaba sumos cuidados en especial a sus maltratadas piernas de las cuales estaba orgullosa, un caminar erguido y cadencioso y una coquetería  para responder a los piropos que a veces llovían más que los aplausos en los escenarios deportivos. A esos eventuales admiradores, sin embargo, los espantaba con una singular gracia -a uno de ellos con una cachetada-, porque su corazón ya estaba escriturado a John Mario Valencia, con quien se casó en 1994, cuando ya habían nacido  los dos primeros hijos, Giancarlo y Mario. Poco después llegaron Valentina, Andrés Felipe y Valeria, para completar el grupo familiar al cual ha dedicado el resto de su vida. Todos los hijos nacieron en Miami, Estados Unidos, el primero sin proponérselo y los demás porque viajó cuando se acercaba el parto, pues quería que tuvieran la nacionalidad estadounidense. En 2003, su esposo fue extraditado a Estados Unidos, acusado de narcotráfico, y condenado a 40 años de prisión)

Posteriormente, Luz Mery se graduó en Dibujo Arquitectónico y Decoración en la Academia de Dibujo Profesional de Cali, conocimientos que de alguna manera aplicó en la creación de los modelos para su fábrica de ropa que ella misma diseñaba y supervisaba.

Después del deporte

Luego del retiro, Luz Mery Tristán repartió su tiempo en la crianza de sus hijos, en la fabricación de ropa deportiva y vestidos de baño y en su escuela de patinaje, fundada en Pance en 1997, que funciona en unas instalaciones dotadas con los mejores elementos para la enseñanza y práctica de este deporte. De igual manera fundó el Club Luz Mery Tristán, afiliado a la Liga Vallecaucana de Patinaje, con el cual ha conseguido importantes triunfos, con pupilos como Daniela Mendoza, Rommy Muñoz, Sebastián Garcés, Johana Viveros y José Luis Cifuentes, ganadores de medallas en torneos mundiales, desde 2003.

En la actualidad pertenecen a su escuela, que funciona bajo la figura jurídica de fundación, más de 400 deportistas muchos de ellos becados. 

Luz Mery, con algunos patinadores que forjó en su escuela de Cali.