Cuando Luz Mery Tristán ganó su título mundial de patinaje, el 17 de noviembre de 1990, en los 5.000 metros por puntos del Mundial de Patinaje celebrado en Bello, Antioquia, en 1990, estalló en un llanto incontrolable, y sus primeras declaraciones fueron inentendibles. Recordamos ese momento y el balance de Colombia en el Mundial, porque a la presea dorada de Luz Mery se agregaron sendos títulos de la vallecaucana Claudia Ruiz y del antioqueño Guillermo León Botero (q.e.p.d.).

«Gracias Dios mío», se escuchó en todos los rincones del estadio de Bello, aquel 17 de noviembre de 1990, cuando Luz Mery Tristán luego de cruzar la meta como campeona mundial de los 5.000 metros por puntos, levantó los ojos al cielo, se santiguó y estalló en llanto. Durante varios minutos fue presa de la emoción y no pudo pronunciar palabras legibles. Luego confesaría que aunque se estaba preparando desde hacía nueve años para celebrar un título, en el momento de conseguirlo perdió el control de sí misma.
«Jamás imaginé cómo sería ser campeona mundial. Preparé hasta poses para celebrar la conquista, pero cuando me sentí campeona no supe qué hacer. Algunos creen que mi reacción fue exagerada, y tal vez lo fue, pero el momento lo justificaba. El llanto, la alegría, los abrazos, todo me salió del alma y no hice ningún esfuerzo por contenerlo. Era mí celebración, el sueño coronado, la culminación de una vida de esfuerzo, sacrificio y dedicación. No tenía por qué reprimirme. Por el contrario debía dejar escapar todo aquello que tenía guardado para ese momento».
Era el segundo título de Colombia en el torneo, luego de la consagración, dos horas antes de la inauguración, el 15 de noviembre, de la vallecaucana Claudia Ruiz, en los 300 metros. El cierre dorado estuvo a cargo del antioqueño Guillermo León Botero, quien se consagró después de Luz Mery, el 18 de noviembre, campeón en los 20.000 metros a la australiana.

Un trabajo serio y disciplinado
Para afrontar el compromiso del primer Mundial de Patinaje celebrado en suelo colombiano, la Federación Colombiana de Patinaje contrató al técnico australiano de origen neocelandés Billy Begg, quien convocó a los ocho mejores patinadores colombianos: Guillermo León Botero, Luis Hernando Montaño, Sergio Pino y Libardo García, en varones, y Luz Mery Tristán, Bibiana Calle, Claudia María Ruiz y Jenny Duarte, en damas.
El conjunto nacional fue sometido por el experimentado entrenador a un serio y disciplinado trabajo de gimnasio, trote, pesas y patinaje con el objetivo de disputarle el mundial a los favoritos de Estados Unidos, Italia y Australia, que habían dominado los últimos torneos, entre ellos el recordado de 1988 en Cassano D’ Ada, Italia, en el cual dos de sus integrantes, Guillermo León Botero y Luz Mery Tristán, habían alcanzado las primeras preseas de mayores para Colombia.
La meta del técnico era la conquista de ocho medallas, cifra que a la postre se consiguió porque los colombianos lograron tres de oro por cuenta de Claudia Ruiz, en los 300 metros CRI; Luz Mery Tristán, en los 5.000 metros por puntos, y Guillermo León Botero, en los 20.000 metros eliminación, quienes coronaron con creces las ansias de título que tenían los patinadores colombianos desde hacía dos décadas. De igual manera se alcanzaron tres medallas de plata, con Luz Mery Tristán en los 500 metros; Claudia Ruiz, en los 1.500, y Libardo García, en los 10.000 metros por puntos, y dos de bronce conseguidas por Luz Mery Tristán, en los 3.000 metros, y Guillermo Botero en los 5.000.
Claudia Ruiz, además, se consagró en el puntaje como la mejor patinadora del torneo con 174 puntos, 9 más que su compatriota Luz Mery Tristán quien finalizó segunda. En varones, el mejor deportista fue el norteamericano Dante Muse.
En la tabla de medallas Colombia logró el segundo lugar detrás de Italia y por primera vez por delante de Estados Unidos, que finalizó tercero.





























