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Revista Olímpica

Valeria Araújo ya renovó sus sueños

La atleta tumaqueña otra de las cartas colombianas en el próximo ciclo olímpico, tras su séptimo puesto en el heptatlón de París 2024, regresó a las competencias, ganando el Decastar, la última reunión de la temporada del Circuito de Pruebas Combinadas de la World Athletics, que se llevó a cabo en Tallence, Francia.

Por Diego Alejandro Vargas
Periodista del Comité Olímpico Colombiano

Para nadie es un secreto que la situación de violencia que afecta al municipio de Tumaco generó una frase muy recurrente al hablar del lugar: “por allá es muy peligroso”, no obstante, la tumaqueña Valeria Araújo, atleta que estuvo presente por Colombia en París 2024, es la representación de la calidad humana que existe en dicho lugar del departamento de Nariño.

La colombiana nació en una pequeña isla, cerca de la frontera con Ecuador, por lo que uno de sus primeros sueños fue el de conocer lo que se encontraba más allá de las montañas que alcanzaba a mirar. El camino para conseguirlo fue el deporte y aunque al principio no disfrutaba de la práctica del atletismo, poco a poco, le fue teniendo más cariño.

“El atletismo representa un tema de superación personal, porque cuando inicié con el deporte la verdad no tenía ni ganas, ni tampoco me atraía mucho correr, pero logré desarrollar habilidades y Dios me puso personas en el camino para poder darme cuenta de las mismas”. Con su inigualable sonrisa, Valeria reconoce que la práctica del atletismo, junto con el tiempo, fueron los responsables de generarle una pasión por alcanzar su nuevo sueño, el de participar en los Juegos Olímpicos.

Con el paso de los años y las competencias, Valeria fue cambiando su imagen y pensamiento. En primera instancia comenzó a distinguir su habilidad, a darse cuenta que contaba con las aptitudes necesarias para desempeñarse como una de las mejores atletas en el heptatlón.

Luchadora y buena amiga

En el segundo caso, su pensamiento se fue transformado gracias al cambio de varias expresiones en su vocabulario, por ejemplo, con la palabra “sacrificio”, pues Valeria considera que es un camino a seguir, en el cual es necesario superar toda clase de pruebas, para alcanzar las metas y aspiraciones que cada persona se propone.

“Cuando tú tienes una pasión estás dispuesto a superar los obstáculos que la vida te pone y lograr lo que se deseas. Yo no lo veo como un sacrificio porque aprendes, te superas y cuando estás en lo más alto, lo recuerdas y dices: “vale la pena tanto esfuerzo”. Nada es gratis en la vida y Valeria tiene claro que sus resultados también hacen parte de su forma de ser, por lo que dentro y fuera de las pistas o las pruebas de lanzamiento, siempre está dispuesta a darle una mano a quién lo necesite.

“Yo mantengo mi amor como tumaqueña, pues a donde quiera que llego, si te puedo ayudar, te brindo la mano, y creo que las personas que me rodean me pueden distinguir por eso”. Con alegría, Valeria destaca que cuenta con orgullo donde nació y el país al que representa, pues gracias a ellos tiene los valores con los que marca la diferencia a la hora de competir y enfrentarse ante cualquier obstáculo que se le presente.

Todo llega a su tiempo

Las enseñanzas en su hogar son la principal razón para comprender su forma de ser, además, su fe y creencia en Dios también le permitieron moldear sus aspiraciones, pues sabía que si lograba conocer lo que había más allá de aquellas montañas, también era gracias a que Dios le brindaba la oportunidad para hacerlo.

“A veces uno en temas de sueños se limita, uno cree que eso va a suceder por allá en diez o 15 años, y es muy chistoso porque, en mi caso, ya han pasado 12. Pero todo llega a su tiempo y ya estoy cumpliendo con mi sueño y la satisfacción de hacerlo es gigante”, con seguridad, Araújo expresa que no se arrepiente de las decisiones que ha tomado a lo largo de su vida, es consciente que maduró rápido para decidir lo mejor en su futuro, pero que fueron esas determinaciones las que le permitieron dar el gran salto como persona y atleta.

Valeria llegó a París en julio pasado, como parte del equipo colombiano que estuvo presente en los inolvidables Juegos Olímpicos 2024, con el objetivo claro de alcanzar el podio olímpico, en el heptatlón, la prueba más exigente del atletismo femenino, que consagra a la atleta más completa de cualquier certamen del deporte base.

A sus 27 años, Valeria trabajó por el sueño de obtener una medalla olímpica y aunque no lo conquistó todo lo luchó en cada una de las competencias.

Diploma Olímpico

Araújo comenzó su participación en el heptatlón, el 8 de agosto, con los 100 metros vallas, en los cuales fue cuarta, con 13.15, para sumar 1.102 puntos.

Posteriormente, el turno fue para el salto alto, en el cual Valeria consiguió una marca de 1.71 metros, y sumó 867 puntos, para ocupar el puesto 12, con 1.969 unidades.

La tercera prueba fue el lanzamiento de peso, en el cual alcanzó 14.15 metros, y obtuvo 804 puntos y subió al undécimo lugar, con las 2.773 unidades totales.

En la siguiente prueba, los 200 metros planos, finalizó en el puesto 14, con 24.46, para sumar 937 puntos. De esta forma, Valeria culminó el primer día en el lugar 12 de la tabla general, con 3.710 unidades.

En el segundo día, el viernes 9 de agosto, Valeria comenzó con el salto de longitud, en el cual estableció 6.61 metros, marca que le permitió obtener 1.043 puntos, para un total parcial de 4.753, que le representaron la séptima posición de la general.

Posteriormente, en el lanzamiento de jabalina, Valeria consiguió 45.67 metros, que le permitió ubicarse en el séptimo lugar, con 5.529 unidades.

La jornada finalizó con los 200 metros planos, en los cuales obtuvo 857 unidades que le significaron el total de 6.386 puntos, que la dejaron en el séptimo lugar de la general, que se considera una actuación histórica.

Al terminar la exigente competencia, la múltiple atleta colombiana finalizó en la casilla siete y obtuvo un diploma olímpico.