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Revista Olímpica

Guerra en Ucrania 2. El espíritu de participación y los dilemas del COI

“Los Juegos Olímpicos no pueden prevenir guerras y conflictos […] Pero los Juegos Olímpicos pueden servir de ejemplo para un mundo en el que todos respeten las mismas reglas y se respeten unos a otros. […] Pueden abrir la puerta al diálogo y la construcción de la paz, de una manera que no lo hacen la exclusión y la división”: COI.

Por Carlos Eduardo Villegas Estrada

Académico de número de la Academia Olímpica Colombiana

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Los Juegos Olímpicos, de acuerdo con la Carta Olímpica, son una reunión pacífica, para la sana competencia de los jóvenes del mundo de distintos orígenes, que pueden incluir regiones o países en conflicto. De hecho, en los Juegos Olímpicos de la antigüedad, celebrados en el Santuario de Olimpia, durante más de doce siglos consecutivos participaban atletas de las diferentes ciudades-estado del gran imperio griego, que se encontraban en permanentes conflictos, los cuales cesaban temporalmente, para la celebración de los juegos.

A diferencia de la situación de Rusia, a lo largo de la historia contemporánea, el COI ha prohibido la participación de varios países en los Juegos Olímpicos; tales son los casos de la antigua Yugoslavia y de Suráfrica. La diferencia, en este caso, es que actualmente no pesa sobre Rusia ninguna sanción por parte de la Organización de las Naciones Unidas. En consecuencia, la decisión del Comité Ejecutivo del COI en el sentido de que “a ningún atleta se le debe impedir competir solo por su pasaporte” tiene mucho que ver con la posición de su socio estratégico, la ONU.

Por otra parte, también es cierto que, tras la invasión de Afganistán por parte de Estados Unidos, ningún país solicitó oficialmente que no se le permitiera participar a los atletas norteamericanos en los Juegos Olímpicos de Atenas, 2004.

No obstante lo anterior, el COI ha sido muy claro en el sentido de que la posible participación de atletas rusos y bielorrusos en los Juegos Olímpicos de París, 2024 se haga bajo tres condiciones necesarias: 1) que lo hagan como atletas independientes y neutrales, 2) que quienes participen tienen que respetar completamente la Carta Olímpica y 3) que quienes participen no hayan soportado activamente la guerra. Sobraría adicionar que todos los participantes tienen la obligación de observar el Código Mundial Antidopaje.

Lo anterior genera más preguntas: ¿qué pasa con aquellos atletas de otras nacionalidades que eventualmente se manifiesten en favor de la causa rusa?, ¿qué pasa con los atletas rusos que han prestado el servicio militar obligatorio, pero que no están de acuerdo con la guerra?, ¿serán también excluidos de los Juegos? En la práctica será muy difícil determinar en qué momento se considera que un atleta se manifestó en favor de la guerra. Es preciso recordar que en Rusia existe una Ley que condena a 15 años de prisión a cualquier persona que se manifieste en contra de la guerra.

Foto: El Cronista.

Elogio de Naciones Unidas

La actual postura del COI está alineada con la de la Organización de las Naciones Unidas; al fin y al cabo, la ONU se ha convertido en uno de los más importantes socios del COI. El hecho de que, hasta la fecha, la ONU, inexplicablemente, no haya impuesto sanciones a Rusia, hace inviable que el COI pueda suspender a Rusia y prohibirle su participación en eventos deportivos.

El 1º de febrero, dos relatorías especiales del Concejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas emitieron un comunicado de prensa elogiando al COI por estar considerando la posibilidad de permitir la participación de atletas rusos y bielorrusos en competiciones internacionales, como atletas neutrales; esto incluye los Juegos de París 2024. Agrega el comunicado, que una decisión del COI en tal sentido promueve la no discriminación de atletas por su nacionalidad, reafirmando la tesis del COI, en el sentido que todos los atletas deben ser tratados por igual, independientemente del pasaporte que los identifique, y agregó: “los gobiernos no pueden decidir cuáles atletas pueden participar en qué competencia y cuáles no”.

El comunicado de la ONU reconoce los deseos de todos de apoyar a la comunidad ucraniana, lo cual no significa que el Movimiento Olímpico tenga que desconocer su propia Carta Olímpica y, mucho menos, su compromiso con la promoción de los derechos humanos, que prohíben la discriminación de cualquier tipo. Es, justamente, cuando los estados violan tan flagrantemente los derechos humanos, cuando tenemos la mayor obligación de defender nuestros valores comunes”, agregaron los expertos de la ONU.

Recuerdan los especialistas de la ONU que, en la Resolución A/77L.28 aprobada por la Asamblea General, el 1º de diciembre de 2022, “los grandes eventos deportivos internacionales deben organizarse con espíritu de paz, comprensión mutua y cooperación internacional, amistad y tolerancia, y sin discriminación de ningún tipo, y que debe respetarse el carácter unificador y conciliador de tales eventos”.

La aparentemente ambigua posición del COI también tiene una explicación a la luz del derecho internacional, donde existe un principio de legalidad en materia de sanciones que limita el accionar de organizaciones como el COI y el CPI. Conforme a las normas, las sanciones solo pueden y deben aplicarse a los responsables de un determinado hecho. Claramente, la mayoría de los atletas rusos no tienen ninguna responsabilidad personal en los ataques a Ucrania.

Foto: Francs Jeux.

El COI bajo ataque

Como consecuencia de su dilema, el COI se ha visto recientemente bajo fuertes ataques desde varios flancos. De una parte, varios atletas ucranianos respaldados por su propio presidente Volodymyr Zelenskiy, han manifestado que, permitir la participación de atletas rusos y bielorrusos se interpreta como una “manifestación de violencia” del propio COI; de otra parte, algunos gobiernos han expresado su apoyo a la posición de Ucrania.

Paradójicamente, a pesar de la solidaridad del COI, la reacción de los atletas ucranianos frente a la posición del COI ha sido furiosa. Eso sí, tendría uno que estar en los zapatos de los atletas ucranianos, en el campo de batalla, antes de emitir juicio alguno por su aparentemente desmedida reacción. Los atletas se han referido a “la utopía” del COI, predicando, por un lado, la unión del mundo a través de la competencia pacífica e ignorando, por el otro, la forma en que el deporte se utiliza como una herramienta de los estados autoritarios. “El COI se ha puesto del lado equivocado de la historia”, han sentenciado los atletas ucranianos quienes también acusan al COI de “premiar la agresión de Putin”.

Varios atletas emblemáticos de Ucrania se han manifestado a través de sus redes sociales: por ejemplo, el campeón mundial de peso pesado Oleksandr Usyk manifestó que las medallas que los atletas rusos ganarían en París serían “medallas de sangre, muerte y lágrimas”.

La posición de los atletas ha sido respaldada por los gobernantes ucranianos. El presidente Volodymyr Zelenskiy, en varios escenarios ha enfilado baterías contra el COI y el presidente Bach insinuando que “el COI ha perdido su honestidad”. Afirma Zelenskiy: “Esto no puede ser ocultado con una bandera blanca, supuestamente neutral, que estaría manchada de sangre”, y agrega: “El terror y el olimpismo son dos opuestos, no se pueden combinar; la neutralidad no existe, por lo tanto, cualquier bandera bajo la cual participen atletas rusos estaría manchada de sangre”

Por su parte, el ministro de Asuntos Exteriores de Ucrania, en un video transmitido por sus redes sociales invita a boicotear cualquier evento deportivo en donde participen atletas rusos. El tono se sigue escalando, con la invitación de los ucranianos a patrocinadores, ciudades organizadoras y gobiernos nacionales, para que cesen de tolerar lo que denominan “la reverencia del COI ante Rusia” 

Foto: Comité Olímpico Internacional.

El contraataque del COI

A pesar de que el COI se mantiene firme con la comunidad Olímpica de Ucrania ha tenido que rechazar en los términos más enérgicos las declaraciones difamatorias de algunos funcionarios ucranianos, las cuales son totalmente inaceptables y no pueden servir de base para ningún debate constructivo, afirma el COI. Las declaraciones oficiales del COI, la mayoría de ellas en cabeza del presidente, Thomas Bach, también han ido subiendo de tono con el pasar de los días, siendo cada vez menos diplomáticas: “no caeremos en la trampa del argumento falaz de aquellos que objetan que esto sería una politización del deporte, contraria a la neutralidad que exige la Carta Olímpica” y agregó, “si son los políticos los que acaban decidiendo quién puede participar en una competición, se destruiría el fundamento de no discriminación sobre el que se construye nuestro sistema deportivo mundial”.

Recientemente, el presidente Bach le envió una carta al presidente del CON de Ucrania, Vadym Guttsait instándolo a que abandone las amenazas de retirarse de los Juegos Olímpicos por la participación de los atletas rusos en París, 2024.

En la más reciente declaración el COI enfatizó que:

“Los Juegos Olímpicos no pueden prevenir guerras y conflictos. Tampoco pueden abordar todos los desafíos políticos y sociales de nuestro mundo. Este es el reino de la política. Pero los Juegos Olímpicos pueden servir de ejemplo para un mundo en el que todos respeten las mismas reglas y se respeten unos a otros. Pueden inspirarnos a resolver problemas construyendo puentes, lo que lleva a una mejor comprensión entre las personas. Pueden abrir la puerta al diálogo y la construcción de la paz, de una manera que no lo hacen la exclusión y la división”.

Próxima edición, 16 de mayo de 2023: ¿Se equivocan algunos Gobiernos?

Ver artículo anterior: Guerra en Ucrania 1, El dilema del COI frente al fantasma del boicot de París 2024*: https://olimpicocol.co/web/revista-olimpica/guerra-en-ucrania-1-el-dilema-del-coi-frente-al-fantasma-del-boicot-de-paris-2024/