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Nombres. Nemesio Camacho y las raíces olímpicas del estadio El Campín (1)

Seguimos con la serie sobre los personajes en cuyo homenaje han sido bautizados escenarios deportivos en Colombia. Esta vez nos referiremos a una historia muy conocida, la del bautismo del máximo escenario deportivo bogotano, con el nombre de Nemesio Camacho. Sin embargo, la siguiente crónica tiene una novedad: el ajuste histórico que debemos hacer, por nuevos documentos suministrados por Brit Camacho, biznieta de Nemesio Camacho. 

Por Alberto Galvis Ramírez

Director de la Revista Olímpica y secretario de la Academia Olímpica Colombiana.

El año de 1936 fue definitivo para el nacimiento de la organización deportiva en Colombia, porque fue creado el Comité Olímpico Colombiano, COC, pero, además, nació la educación física como profesión; Colombia participó por primera vez en unos Juegos Olímpicos, en los de Berlín, Alemania; el dirigente bogotano Alberto Nariño Cheyne llevó a ese certamen la idea de crear los Juegos Bolivarianos, para los países liberados por Simón Bolívar; el gobierno mostró interés en apoyar el nacimiento del comité olímpico nacional, y la familia Camacho Matiz donó un amplio terreno para la construcción del estadio Nemesio Camacho El Campín.

Equipo de futbol del Polo Club, de Bogotá, a comienzos del Siglo XX.

Desde antes de 1936, los aires olímpicos ya soplaban en Colombia, por acciones de dirigentes como el barranquillero Julio Gerlein Comelín, elegido delegado del Comité Olímpico Internacional, para la creación del Comité Olímpico Colombiano, y Alberto Nariño Cheyne, subdirector de Educación Física de Cundinamarca, quien desde Bogotá apoyaba la idea. 

Además ocurrieron hechos importantes que apoyaban un cambio estructural en la forma de hacer deporte y actividad física en Colombia, como la creación del Instituto Nacional de Educación Física, INEF, para la formación académica de profesionales en educación física, en medio de una notable actividad deportiva propiciada por jóvenes atletas reunidos en equipos, clubes, colegios, escuelas y cuanto núcleo humano sirviera para jugar a cualquier deporte.

Entonces, Nariño Cheyne empezó a agitar la idea que Colombia participara por primera vez en unos Juegos Olímpicos, los programados en Berlín, en agosto de 1936, iniciativa que era respaldada por el gobierno nacional del presidente Alfonso López Pumarejo. Pero Nariño quería, además, crear un certamen dirigido a los países liberados por Simón Bolívar, que les permitiera a los atletas de Colombia, Venezuela, Ecuador, Perú, Bolivia y Panamá, mejorar su rendimiento y acortar la brecha técnica que los separaba de los atletas de la mayoría de países del mundo.

En ese momento, Bogotá contaba con pequeños escenarios para la práctica de algunos deportes. El fútbol, por ejemplo, “Jugábase en Marly, en la Plaza de Maderas, en el Polo, en la Merced, y en varios juegos improvisados en los campos comarcanos. Existían entre otros de menor nombradía, los clubs Inglés, Polo, Tequendama, Escuela Militar y Colombia. La gran mayoría de los colegios y centros de educación formaron sus equipos y el de San Bartolomé llegó a contar hasta 15, que aun perseveran”, según rezaba en el Reglamento de Fútbol del Colegio San Bartolomé, traducido del inglés, en 1915.

Estadio de La Merced, en Bogotá, en 1910.
Foto: www.kodromagazine.com/origen-futbol-colombia

«El primer estadio con gradería en Bogotá fue La Merced, del que se tiene constancia del año 1910, cuando los jesuitas decidieron demarcar un espacio para la práctica del football en su finca situada en la falda de Monserrate cerca del río Arzobispo, hoy en día Parque Nacional. Su capacidad era para 1.260 personas y hasta disponía de zona VIP». (www.kodromagazine.com/origen-futbol-colombia)

Ajuste histórico

Hasta hoy, quienes hemos investigado los orígenes del deporte colombiano considerábamos varios temas como la creación del Comité Olímpico Colombiano, el 3 de julio de 1936, con Gerlein como presidente y Nariño, como vicepresidente; la presencia de la primera delegación nacional, en unos Olímpicos, los de Berlín 1936; la idea llevada por Alberto Nariño Cheyne, jefe de Misión de Colombia, en Alemania, de crear los Juegos Bolivarianos, que fue aceptada por el COI, que le asignó la sede de Bogotá; el regreso de todos con muchas experiencias, y el comienzo del trabajo para realizar los I Bolivarianos, en 1938.

Nemesio Camacho, extremo derecho, acompañado por su esposa Leonilde Matiz y sus hijos Luis Camacho Matiz e Isabel Camacho de Casabianca. Foto: El Gráfico.

Por recortes de prensa y testimonios de viejos dirigentes que conocieron y trabajaron con Nariño Cheyne recogimos la información que el dirigente había vuelto de Berlín, como cabeza de la organización de los Bolivarianos de 1938, sin nada entre manos para enfrentarse a ese certamen, y menos un terreno para construir un estadio. Sin embargo, por documentos brindados por Brit Camacho, biznieta de Nemesio Camacho, al programa Olimpismo en Acción, de la Academia Olímpica Colombiana, el pasado 4 de agosto, producido por su presidente, Guillermo González, y quien escribe esta crónica, como secretario, conocimos unos documentos que cuentan que cuando Nariño Cheyne viajó a Berlín, en agosto de 1936, ya Bogotá tenía un terreno para la construcción de un gran escenario deportivo, que había sido donado por el abuelo de Brit, Luis Camacho Matiz, entonces concejal de la capital, hijo del abogado, político y empresario Nemesio Camacho, quien había fallecido en 1929, con dos únicas condiciones: que en el amplio lote sólo se podrían construir escenarios deportivos, entre ellos, un gran estadio, y que dicho estadio se llamaría Nemesio Camacho, con el agregado de El Campin, que era el nombre de la hasta entonces finca de recreo de la familia, al occidente de Bogotá. Lo anterior significa que las gestiones de Nariño Cheyne para lograr la donación del terreno, al occidente de Bogotá, no se hicieron después de los Juegos Olímpicos de Berlín, sino antes.

Proposición del 4 de febrero de 1936, del Concejo de Bogotá, por medio de la cual se bautiza el futuro estadio de Bogotá, con el nombre de Nemesio Camacho. Foto: Brit Camacho.

Según los documentos de Brit Camacho, que les compartimos en esta crónica, el martes 4 de febrero de 1936, el Concejo de Bogotá, presidido por el político liberal Jorge Eliécer Gaitán, aprobó la proposición de bautizar el estadio de Bogotá, con el nombre de Nemesio Camacho.

Esto decía la Proposición aprobada:

“El Cabildo de Bogotá, en consideración a que don Luis Camacho Matiz ha cedido gratuitamente a la ciudad un lote de terreno para la construcción del Estadio, presenta al donante, en nombre de la Capital de la República, el testimonio de su reconocimiento por tan gallardo rasgo, que lo hace merecedor del aprecio y la gratitud de sus conciudadanos, y declara que el Estadio llevará el nombre de Nemesio Camacho. 

“Comuníquese en nota de estilo y publíquese por carteles.

“El Presidente del Cabildo, Jorge Eliécer Gaitán, y el Secretario, Hernando Téllez”.

Luis Camacho Matiz, con su esposa y sus hijas. Foto: Brit Camacho.

El fervor deportivo de Bogotá

En esa época, la actividad deportiva de Bogotá era intensa, por la gran cantidad de equipos que practicaban deportes ya establecidos de manera informal en muchos sectores de Bogotá. Por eso, la donación del terreno y la decisión tomada por el Cabildo de Bogotá, de bautizar el futuro estadio con el nombre de Nemesio Camacho, generó muchas felicitaciones al concejal Luis Camacho Matiz, porque se consideraba que el estadio sería un gran polo de desarrollo para la capital.

Camacho Matiz recibió congratulaciones del Ministro de Educación, Darío Echandía; del gobernador de Cundinamarca, Luis Tamayo;  de los secretarios de la alcaldía y de la gobernación; de sus propios compañeros del Concejo, y de equipos, asociaciones y clubes deportivos, entre los cuales se destacaron: el Polo Club, el Deportivo Bavaria, el Bogotá, el Comité del Cuarto Centenario de Bogotá, los redactores deportivos de los medios de comunicación de Bogotá, la Liga Departamental de Foot-Ball; el Club Deportivo La Corona; el Squadra Azzurra, el Hispania, el Club Deportivo de Tiro y Deportes, la Sociedad de Mejoras y Ornato, el Deportivo Bilbao, el Club de Foot-Ball Blanco y Negro, el América Sport Club, el Country Club, el Club Deportivo Curtidos, el equipo Deportivo Voluntad, el Sport Bogotá, el Club Deportivo Artes Gráficas, el Real Colombia, el Ernesto Samper Mendoza, el Club Deportivo Cóndor, el Equipo Deportivo Litográfico, el equipo Yocista, el Sport Chapinero, el Rasing (sic), el Royal, el Club Juventud Restrepo, el Club San Cristóbal, el Sindicato Sastres, el J.G.B., el Córdoba, el Atenas Juventud, el Santander, el Equipo Urania, la Unión Deportiva Obrera, el Deportivo Andino y la nadadora Solita Salgado, quien había sido campeona en Francia, entre otros.

Jorge Eliécer Gaitán.

Pocas semanas después, Gaitán asumiría como nuevo alcalde de Bogotá y apoyaría la construcción del estadio, en contra, inclusive, de la opinión de su jefe, Alfonso López Pumarejo, quien consideraba que con el estadio de la Universidad Nacional, que estaba en construcción, era suficiente para Bogotá. La decisión de apoyar la construcción del estadio le provocó a Gaitán muchos problemas políticos, que coadyuvaron a su renuncia, en 1937, cuando ya la construcción del escenario era una realidad.

Próxima edición: 6 de septiembre de 2022: Detalles de la construcción del estadio y semblanza de Nemesio Camacho.